viernes, 22 de septiembre de 2017

Prisionero. Capítulo 1. Por Renji

Todo está oscuro y un fuerte dolor de cabeza te invade. De momento solo escuchas tu respiración, pero poco a poco reconoces los sonidos que llegan a tu oído. Escuchas con claridad el marchar de centenares de pies corriendo. Abres tus ojos, confundido, e intentas reincorporarte. Miras tus manos anudadas y manchadas con sangre, intentas levantarte pero algo te lo impide. Observas cómo el fuego consume Campo de Emond. Asustado, te sacudes pero estas atado de pies a cabeza sin posibilidad de movimiento. Te preguntas una y otra vez que está pasando y por qué te sientes tan perdido de lo que sucede. Tragas saliva y escuchas los gritos, los gruñidos, absolutamente todo te parece irreal.

Algo o alguien te arrastra. Intentas gritar pero llevas un amarre en la boca. Su figura humanoide te sorprende y entras en pánico. De las sombras han emergido tus peores pesadillas haciéndose reales: los temidos trolloc.

Uno de ellos con cabeza de jabalí te mira y ruge como la bestia que es, tu cuerpo se paraliza y el vello de tu cuerpo se eriza por el escalofrió. Es tu fin, es tu fin, es tu fin, una y otra vez repetidos en la cabeza, tus pupilas se dilatan mientras el trolloc se acerca, recibes el impacto de un puñetazo directo en tu rostro y todo acaba para ti.

Despiertas lentamente mientras observas que el día ya llegó, miras a seis prisioneros que están en las mismas condiciones que tú, todos asustados, ninguno puede hablar, ninguno es capaz de siquiera murmurar una frase por miedo a ser liquidado. Intentas levantarte, pero estas amarrado a un gran árbol y sigues sin posibilidades de movimiento, intentas reconocer donde estas, pero nada se te parece familiar. El miedo se siente en el ambiente, casi tangible, podrías cortarlo con una navaja, si no fuese por las cuerdas que aprietan tus muñecas.

Llevas un tiempo despierto y la oscuridad comienza a caer, has intentado moverte, pero lo único que has logrado es magullar tu cuerpo por el jaleo. Sientes los pasos del ser acercarse, tu corazón palpita acelerado, tu piel se eriza, asustado miras al ser, su cabeza de oso con un enorme cuerpo humano no hace más que llenar de pavor tus ojos con su sola presencia. Comienza a quitarte las amarras, quizás es tu oportunidad deberías correr; en el momento en que te quita las cuerdas te levantas, pero habías olvidado el detalle de tus pies y te vas de frente contra el suelo, eres arrastrado nuevamente por un largo tramo, de pronto todo se queda quieto y miras alrededor, el trolloc se marcha, piensas si es tu oportunidad de volver a escapar, te levantas rápidamente con ayuda de tus piernas y a brincos intentas escapar, sientes que estas cerca de lograrlo pero un puñetazo en el rostro te tumba y te hace caer inconsciente, otra vez…

Despiertas dolorido, suspiras profundamente y miras a tu alrededor, aún estas acompañado de seis prisioneros más, piensas si volver a escapar, pero te sientes tan fatigado, tu cuerpo apenas tiene energía, la bestia se acerca y te desclava de la estaca que ataba tus amarras, y te arrastran por otro largo tramo, pero esta vez, solo decides cerrar los ojos y asumir tu terrible final…

Despiertas totalmente desconcertado, miras la oscuridad que te rodea y sientes tu piel erizada al instante, observas dónde te encuentras, no sabes si es un sueño o parte de la realidad, sientes el paso agitado de quien te carga, observas bien y las escaleras están suspendidas en el aire, en una negrura infinita con algunas partes con estructuras rotas, tu respiración se agita y sientes cómo el pánico te absorbe; de pronto y de la nada sientes como una pequeña brisa comienza a golpear tu cara, las bestias gruñen y aumentan la velocidad. Todo es gruñido y pánico, intentas pensar que podría estar ocasionando este alboroto, pero aun no logras relacionar nada, te sientes cada vez más asustado mientras escuchas los espeluznantes gritos como miles de voces acercándose a ti, lamentándose, retorciéndose, escuchas sus incoherencias y esto lo único que provoca en ti es espanto, piensas en sacudirte, pero tu única oportunidad de sobrevivir es confiar en las ganas de vivir del trolloc que te carga, de pronto algo se clava en tu oído: “La Sangre, la sangre tan dulce de beber…” no escuchas más y aprietas tus ojos cerrándolos como si la oscuridad ya no fuese suficiente y comienzas a gritar; mueres de miedo y sientes como te vas quedando sin aire, como si alguien te tomase por la garganta; mueres con cada segundo que pasa, las miles de voces se escuchan más cerca: “Yo no tengo ojos, arrancar los ojos de tu cabeza, lindos ojos, partiré los huesos en el interior de la carne”, abres tus ojos dilatados y el frio de tu cuerpo te inmoviliza, MUERES.

Despiertas y tan solo al abrir los ojos te arrastras por el piso y comienzas a gritar, notas que ya no estas amarrado y te pones en las esquina de unas barracas moviéndote nerviosamente, observas el complejo de cuevas y con tus ojos bien abiertos mientras relames tus labios susurras ‘Sangre, sangre tan dulce de beber…’ te tomas la cara con tu mano derecha y comienzas a reír de una manera macabra…


Continuara…

lunes, 18 de septiembre de 2017

La vida de blanco - Arhelyn

Dos semanas han pasado desde que entré a la torre. Dos semanas atrás creí conocer la palabra “disciplina” y suponía que estudiar lo que uno eligiera sería más sencillo. Creía también que las mujeres gordas no tenían fuerza… Qué equivocada estaba.
                El primer día fue maravilloso. Luego de que la novicia me mostrara mi habitación, llegó una aceptada para entregarme una túnica blanca y escarpines blancos. Me dijo que debía guardar toda mi ropa, incluida la ropa interior y que solo vestiría de blanco mientras fuera una novicia… Yo, ¡que detesto el blanco! Es un color sin vida, sin personalidad… pero eso fue lo único feo que viví.
                Luego llamaron a mi puerta, y entró la misma novicia que me acompañó al estudio de Iandara Sedai. Me dijo que la habían asignado para que fuera mi guía y me mostró toda la torre.
                Me obligó a memorizarla, diciendo que si me retrasaba con algo sería castigada. No contenta con eso agregó: “si olvidas una reverencia serás castigada, si te ven encauzando sin permiso, si sales de la Torre, si no mantienes limpio tu cuarto...”. y continuó con una lista enorme, para terminar diciendo que a ella la habían castigado solo por hablar.
_¿Por hablar? –pregunté sorprendida.
_Bueno… -agregó en tono confidente la joven-, es que siempre me toca guiar novicias nuevas. Y se me ocurrió preguntarle a la antigua maestra si le dejaba a la nueva muchacha en el escritorio…
                Tras esto, estallamos en carcajadas, molestando a dos hermanas rojas que nos miraron feo por interrumpirlas; pero antes de que pudieran siquiera hablarnos, nos inclinamos en dos perfectas reverencias  y nos fuimos al jardín de las novicias caminando muy, muy rápido… Casi corriendo… ¡En realidad corrimos! Luz, casi podía sentir sus miradas en la espalda y escuchar sus voces aplicándonos uno de esos temibles castigos que, gracias a la luz, fueron solo imaginaciones mías y llegamos al jardín invictas, sudorosas y resoplando.
                El día siguiente empezó antes de salir el sol. Levantarse, hacer la cama, fregar el suelo de rodillas como cualquier criada… con mis padres empeñados en ser nobles, jamás tomé una fregona en mi vida, y nunca supe lo que es tener las manos ásperas de tanto limpiar hasta ahora. Aun así, cuando vinieron a supervisar mi labor me dijeron que el suelo me había quedado manchado, que la cama tenía arrugas y que había ensuciado mi vestido: “como si una limpiara desde que nació”, respondí a la joven. Era una chica alta y desgarbada como un hombre; usaba su cabello corto, y el vestido blanco con la cenefa de los siete colores parecía fuera de lugar en ella: su cuerpo pedía a gritos llevar pantalones, y su forma de caminar, unas buenas botas de montar. Esa aceptada era con creces  la mujer menos femenina que he visto en mi vida. Supuse que con ella podía ser un poco yo. Vamos que no todo el mundo iba a darme órdenes  aquí, después de todo soy una estudiante, no una prisionera…
_Vaya, ¿se te han pegado los modales de tu guía? ¿o es que en Cairhien no les enseñan a respetar a los superiores? –me miró por encima del hombro y sonrió, la maldita aceptada estaba disfrutando con esto-. En primer lugar lo que hacías antes de vestir de blanco se quedó en esos vestidos que ya no usas; en segundo lugar, pequeña, no me he esforzado tanto para que venga una mocosa con ínfulas de grandeza a hablarme como se le hablaría a una hermana menor molestosa; en tercer lugar, acá todas limpian, todas son iguales, todas son novicias que actúan como novicias: limpian como novicias, hablan como novicias, y respetan lo que llevo en mi dedo –señaló su anillo de la gran serpiente, símbolo que, noté, ninguna de nosotras llevaba-. Para que no lo olvides, apenas tengas  un momento libre te presentarás donde Iandara Sedai. Yo le informaré de esto para asegurarme de que se te corrige como corresponde. Ahora, mi lady, más os vale limpiar como corresponde y cambiaros lo antes posible si deseáis desayunar.
                Asintió para dar más poder a sus palabras, mientras su sonrisa irónica dejaba muy en claro lo que opinaba de mí. Luego se dio la vuelta, salió de mi cuarto y cerró dando un portazo. Entonces oí su ronca voz corregir a otra novicia…, otro “irás a ver a Iandara Sedai”, otro portazo que subrayaba la “dulzura” que la caracterizaba.
                Suspiré, me quité el vestido y empecé a fregar de rodillas rápidamente. La noche anterior no había podido probar bocado por la excitación de lo alcanzado y ahora tenía un hambre típica de habitante de extramuros y, al parecer me esperaba un largo, largo día.
                En el estudio de Iandara Sedai se me dio un larguísimo sermón de la correcta conducta de una novicia; un kilométrico discurso de la importancia de ser disciplinada, templada, de borrar mi falta de respeto, mis recuerdos del hogar, mi pereza. ¿pereza yo? ¡No era justo! Noes mi culpa que mis padres jamás me hubieran dejado tocar un artículo de limpieza; lo cual no significaba que no hubiera estado limpiando todo el rato, esforzándome por hacer lo mejor. En conclusión, y para que no sea tan largo el mal trago de mi segundo día en la Torre, me indicó que luego de almorzar, yo no tendría clases, si no que iría con Laras para que ella me enseñara a limpiar como era debido hasta que ella misma lo estime conveniente.
                Mis actividades, mi rutina, quedó establecida de la siguiente manera: por las mañanas me levanto, y caigo de rodillas al suelo para limpiar en ropa interior. No estoy segura de que no vuelva a manchar mi vestido (que luego debo lavar yo misma), así que no quiero arriesgarme y darme más trabajo en el camino.
                Luego clases de historia que, vistas desde el enfoque mundial que les da Inatsa Sedai, resultan mucho más interesantes que las lecciones que nos daba mi tutor en Cairhien. Matemática con una hermana que siempre viste de blanco, como si el noviciado no hubiera sido suficiente para ella… esas clases siguen sin gustarme, ¿de qué me servirá encontrar el valor de x en la llaga matando engendros?
                Y luego mis clases favoritas: aquellas en las que vuelvo a ser una rosa rosada aterciopelada, brillante, luminosa… clases en las que vuelvo a ser la mujer más dichosa de toda la torre, en las que me parece que mi mala relación con los suelos y las escobas valen la pena. Estas clases no tienen una maestra fija: a veces nos enseña una hermana, a veces Iandara Sedai (lista para darle un palmetazo a cualquiera que encauce más de lo indicado), a veces una aceptada. Ya puedo abrirme al Saidar cuando lo desee; abrazar la fuente y crear bolas de luz que titilan y desaparecen (que duran más tiempo cuando estoy a solas en mi habitación), y soltarla cuando me lo ordenan, aunque eso es muy difícil. Recuerdo mi trance con Iandara Sedai, el miedo que tenía de no poder volver a abrazarla… recuerdo y me río de mí.
                Luego recuerdo las advertencias que se nos hacen cada día, esas que indican que podemos lastimarnos si encauzamos más de la cuenta, la prohibición de abrazar la fuente nosotras solas… ¡pero es que aprendemos tan lento! Quiero avanzar y ser la mejor, ¿cómo podría serlo si no practico por mí misma?
No he vuelto a cruzarme con Vathylfa, el aceptado de la Torre. Se rumorea que la han echado por su mal carácter, que está castigada siendo la escriba de la Amyrlin, que escapó de la torre porque se cansó de que no se respetara su anillo como era debido. Que haya pasado con ella no me interesa, aún podré vengarme si vuelvo a verla.
                Luego de comer me dirijo a las cocinas, donde una mujerona tan rolliza y pequeña como nuestra maestra me espera, cuchara de palo en mano para limpiar los hornos, los suelos, las ollas más grasientas… nada de lavar platos para mí: le dijeron que debía aprender a limpiar, así que aprendería mejor que sus propias pinches. ¿Que las mujeres gordas son débiles? ¡pero si tiemblo cuando esas papadas se mueven en dirección hacia mí, o cuando esa cuchara se descarga sobre algún pinche que no es lo suficientemente rápido en sus labores. Y termino más agotada que cuando me oculté en el bosque a las puertas de Caemlyn para descansar de mi largo viaje.
                Luego de como tres horas de limpiar, más clases, naturaleza, más ejercicios para encauzar… más limpiar hasta la hora de la cena. Y entonces, viene Lishain, una aceptada, a darme clases solo a mí. Me ha elegido como proyecto de algo, no sé de qué, cuando me lo explica no le entiendo. Pero me ha elegido, supuestamente, porque recién me estoy formando y aprendo rápido. Me hace hacer los mismos ejercicios de apertura a la fuente, las mismas bolas de luz, me hace hacerlas danzar; y me habla de las cinco afinidades. Sus clases son interesantes, y ella es afable, así que no importa que no entienda su proyecto, ella es feliz enseñándome, y yo bebo de sus palabras como de la fuente verdadera y pregunto todo lo que se me ocurra, como si todavía fuera una niña de 4 años.
                No he vuelto a tener sueños como el que me trajo a la torre. Aunque sueño muchas cosas, Iandara Sedai me hace anotarlo todo antes de la limpieza de mi cuarto; cuando puedo recordar cada detalle. Pero yo lo escribo luego de mis clases con Lishain, porque en la mañana hay demasiado para hacer y soy de esas pocas personas que no funciona sin desayuno. Supongo que el cansancio y el llanto por las noches no me deja volver a soñar… o tal vez le he hecho caso a esas hermanas que me han advertido que eso es peligroso aunque no me han dicho por qué lo es.

                A mí no me preocupa, aunque sigo pensando en las respuestas a ese interrogante: ¿qué es? ¿por qué es peligroso? Pero no se me permite preguntar ni hablar sin que una hermana me dirija la palabra primero. Aguardo cada día a que se me hable de ello, pero más allá de leer mis sueños, no me dicen nada… cómo sea, yo sigo aguardando, aprendiendo, limpiando, llorando. seré una Aes Sedai sabiendo que era ese sueño o sin saberlo, seré una hermana de pleno derecho y mataré engendros en la llaga con dos o tres guardianes y otras Aes Sedai. Por la luz y por mi esperanza de salvación y renacimiento, así será.

Amigas en la Torre

Participan: Arhelyn, Marshelm e inmortales.
Punto de vista neutro.

Escaleras a la mitad superior de la Torre
Las escaleras de la mitad superior de la Torre ascienden sin pausa hasta la cima, siendo los rellanos en cada piso más pequeños, y la curva de los escalones más cerrada. Aquí residen las Aes Sedai, y nadie que no forme parte de la hermandad tiene permitido subir.
[Salidas: oeste arriba]
Arhelyn trapea los escalones. Se la ve cansada, con la frente llena de sudor.
Marshelm baja las escaleras distraída, luego de prestarle servicio a la Amyrlin.
Arhelyn ve venir a Marshelm y no puede evitar mirarla feo. La quiere mucho, ha sido su amiga desde que la recibió cuando llegó a la torre, Pero si le ensucia el piso...
Arhelyn dice 'me das cinco minutos?’
Marshelm dice 'si'
Arhelyn dice 'genial, así se seca un poco el piso. He venido limpiando todas las escalas... de abajo hacia arriba...'
Marshelm se fija en Arhelyn y casi se resbala con el agua del piso.
Marshelm dice 'que susto!'

Arhelyn la sostiene compartiendo su temor.
Arhelyn dice ‘¿Estás bien?’
Marshelm suspira profundamente.
Marshelm dice 'sííí, y tú?'
Arhelyn dice ‘También... Creí que rodabas escaleras abajo.’
Arhelyn sonríe a su amiga.
Marshelm dice 'yo también! pero gracias a  la luz que no  fue así'

Marshelm se funde con Arhelyn en un tierno abrazo. Luego se seca el sudor con un pañuelo blanco, pensando que no quisiera subir todas esas escaleras nunca más.
Arhelyn corresponde a su abrazo.
Arhelyn dice 'Hoy te tocaba servir a la Madre, ¿NO?’
Marshelm dice 'Sííí, y no sabes lo cansado que es subir y bajar todas esas escaleras'

Arhelyn dice sí... lo sé... No he servido a la Madre, pero es tercera vez que me asignan limpiar todo esto -Señala las escalas con cara de disgusto-. Pero al margen del cansancio te noto preocupada, ¿está todo bien?’
Marshelm dice 'si, solo pensaba en... am... ciertas cosas... No quiero agobiarte con cosas sin importancia'
Marshelm mira a su amiga con cariño.
Arhelyn dice '¿qué pasó? sabes que no es agobio, nos sostenemos para que alcancemos juntas el chal.’
Marshelm dice 'si, lo sé, es que, he tenido otra visión, y me tiene confundida'

Arhelyn sonríe a su amiga, como animándola a continuar.
Marshelm dice 'hace un par de días fui a dar mi paseo acostumbrado en la mañana temprano, y me encontré a una Sedai amarilla'
Arhelyn asiente con un gesto de cabeza.
Marshelm dice 'y la miré con un chal en su brazo, un chal nuevo amarillo y me miraba a mí, y se acercaba donde yo estaba'
Arhelyn dice '¡qué emocionante! O sea que ya sabes qué Ajah tomarás... Porque... significaba eso, ¿verdad?’
Marshelm se queda pensativa.
Marshelm dice 'es que...'
Arhelyn dice 'cuál es el problema?
Marshelm dice 'no lo tenía tan claro, pero con eso supongo que sí, que seguramente lo tenía claro sin darme cuenta'

Arhelyn susurra '¿Aún le mantendrás tu habilidad oculta a las hermanas? tal vez podrían guiarte.'
Marshelm susurra me da miedo decirles, no sé si sea buena idea, la verdad. Intentaré mantenerlo así un poco más.
Arhelyn asiente, comprensiva. desde que dijo lo de los sueños no la han dejado en paz.
Marshelm suspira profundamente.
Arhelyn dice 'No entiendo, ¿qué es lo que tenías claro? ¿Ya habías pensado en elegir ese ajah? La verdad, yo todavía no entiendo muy bien qué ajah se dedica a qué'
Arhelyn sonríe a su amiga.
Marshelm dice 'si, lo había pensado, pero no lo tenía del todo claro'
Arhelyn dice ‘creo que con tantos castigos aprendo mucho menos de lo que debería...’
Marshelm dice '¿te gustaría que te explique un poco?'

Arhelyn dice 'sí, por favor. Hay tanto para aprender... quiero aprenderlo todo!'
Marshelm se sienta en un escalón cerca de su amiga.
Arhelyn se sorprende para sus adentros, se pregunta dónde quedó su reserva. Hace ya tiempo que los castigos y los aprendizajes la han despojado de ella.
Marshelm dice 'bueno, el ajah amarillo, es el ajah de la curación'
Arhelyn, mirando que no venga nadie, deja el trapo en el balde y se sienta junto a Marshelm para prestarle más atención.
Marshelm dice 'es uno de los más bonitos, eso creo yo'

Arhelyn dice 'NO me extraña, te encanta ayudar y sostener a todo el mundo'
Marshelm sonríe a Arhelyn.
Arhelyn dice 'y qué hacen los demás?'
Marshelm dice 'el azul, uno de los que también busca el bienestar del mundo para que las cosas estén bien, es el ajah de las Informadoras y encargadas de grandes causas'
Arhelyn escucha atenta, y repite: 'azul para grandes causas, amarillo para curación...'
Marshelm dice 'el ajah blanco son las hermanas más frías que conozco, a todo le buscan una explicación y todo lo destripan como un pobre pescado para entenderlo. Es el ajah de la lógica'
Arhelyn susurra 'qué aburridas!'
Marshelm asiente con un gesto de cabeza y sonríe alegremente.
Arhelyn sonríe cómplice.
Marshelm dice 'el ajah gris es de la diplomacia, muy interesante, pero también lo encuentro aburrido'
Arhelyn pregunta: 'Diplomacia?'
Marshelm asiente con un gesto de cabeza.
Arhelyn dice 'Trabajan con los gobernantes y esas cosas?
Marshelm dice 'si, hay que tener mucha sagacidad para entender todas las corrientes de la política y sus mañas, y ellas se especializan en eso'
Arhelyn asiente, dice 'sí, muy interesante, de hecho'
Marshelm asiente con un gesto de cabeza.
Arhelyn dice ‘Y ¿qué hace el marrón? Nunca he visto hermanas más descuidadas que esas...'
Marshelm dice 'el marrón... es el ajah del estudio, estudian todas las historias, libros, leyendas, y lo comparan con muchas cosas para saber la verdad de todo ello'
Arhelyn dice 'Algo así sospechaba. no me habrás visto recibiendo un chal marrón, verdad?'
Marshelm niega con la cabeza y sonríe a Arhelyn.
Marshelm dice 'y las rojas...'
Arhelyn sonríe aliviada.
Marshelm dice 'son las perseguidoras de los hombres encauzadores'
Arhelyn tiembla sin poder evitarlo.
Marshelm dice 'y uno de los ajah que menos me gusta. son todas tan rudas, tan... apartadas'
Arhelyn dice 'es importante su labor. Pero sí... Eso, tan rudas, como si hubieran desayunado clavos oxidados'
Marshelm dice '¡así es!  Y el ajah verde es el ajah de la guerra, y dicen que son quienes irán en primera línea a combatir en el Tarmon Gaidon'
Arhelyn pone atención al ajah que vio en su sueño y se pregunta si debe contárselo a su amiga.
Marshelm dice 'son admirables ellas'
Arhelyn dice 'Ya lo creo, de seguro verán trollocs y fados'
Arhelyn sonríe admirada...
Marshelm dice 'y lucharán con ellos! -tiembla sin poder evitarlo- yo moriría de miedo'
Arhelyn se abstrae y queda pensativa.
Arhelyn dice 'supongo que yo... yo también.
Marshelm hace un guiño de complicidad a Arhelyn.
Marshelm dice 'quien sabe amiga...'

Marshelm piensa que no puede contarle a su amiga de su visión con ella...
Marshelm dice 'tú eres una chica muy valiente'

Arhelyn dice 'Yo soñé que recibía un chal verde'
Marshelm dice 'ooOOooOOooOOoo'.
Marshelm sonríe alegremente.
Arhelyn dice 'pero los sueños son eso, sueños. Aunque las verdes me gustan, son... divertidas'
Marshelm sonríe divertida mientras recuerda las dos capas de colores cambiantes que vio colgando de los brazos de su amiga, y su idea de que ella será del verde, porque solo ese ajah tiene dos guardianes.
Arhelyn dice 'tal vez sea valiente, pero la aceptada Dirayne me sigue dando miedo. Es tan antipática, tal vez elija el rojo - agrega con una risita'.
Marshelm dice 'del rojo? no! jajaja, no lo creo  -se ríe con su amiga-. igual,
Arhe, todavía tenemos tiempo de pensar bien donde queremos estar'
Arhelyn dice 'sí, tenemos mucho tiempo, ¡quién sabe cuándo nos llamen para la prueba!'
Marshelm dice 'pues quien sabe, pero ojalá no sea tan pronto'
Una aceptada se acerca a las novicias.
Una aceptada dice: 'Ahí estás, Marshelm, La maestra te busca...'
Marshelm se sobresalta al escuchar su nombre. Se levanta respetuosamente.
Arhelyn se sobresalta también y coge rápidamente el trapo del balde.
Marshelm dice 'la maestra? Pero... no hice nada...'
Una aceptada dice: 'no lo sé, no le pregunté para qué te necesita'
Marshelm asiente pensativa.
Marshelm dice 'gracias, ya voy'
Una aceptada dice: 'si fuera tú correría...'
Marshelm abraza a su amiga y corre al estudio de la maestra.
Arhelyn desea para sus adentros que no busquen a Marshelm por nada malo. Suspira y continúa fregando los escalones.

viernes, 23 de junio de 2017

Arhelyn. Parte de la Torre

Parte de la Torre

A la mañana del día siguiente, al despertar, Arhelyn se encamina hacia la torre. Allí habla con la Aes Sedai que está en la entrada, quién le ordena a una novicia que pasaba por ahí, que guíe a la pequeña con Iandara Sedai.
Tras hacer una reverencia a Morvrin Sedai, la joven se encamina rápidamente hacia un camino y Arhelyn se apresura a seguirla para no quedarse atrás. Ni tiempo tiene de mirar donde está. Luego de llamar a la puerta del Despacho de la maestra de novicias, la novicia se aleja y Arhelyn se queda sola.
Iandara anadea de un lado al otro del despacho, como si fuera un animal acorralado, y ciertamente así se siente, hasta que suenan unos golpes en la puerta y se para.
Iandara dice 'adelante '
Arhelyn entra, con algo de reserva.
Iandara dice 'pasa, pequeña, pasa'
Iandara le hace un gesto con la mano regordeta
Arhelyn termina de entrar, mirando todo con los ojos como platos. Avanza unos pasos y se para delante del escritorio en el que se encuentra la Aes Sedai, quién Es una Hermana del Ajah Amarillo, baja y tan oronda que cuando camina se balancea de un lado a otro. Sus ojillos pequeños de un marrón intenso miran de forma penetrante y cuando respira, las papadas en su cuello tiemblan.
El despacho de la Maestra de Novicias es grande y lujoso, con bonitos muebles de encina, y sillas acolchadas. Una cortina semitransparente cubre el gran ventanal por donde entra la luz durante el día. Si eres una novicia o una Aceptada, y has sido llamada aquí, una de dos, o se te debe dar alguna noticia importante, o es que te has metido en problemas, y vas a ser castigada.
Iandara deja ahí de pie a la muchacha y rodea el escritorio para sentarse.
Iandara dice 'en que puedo ayudarte? soy Iandara Sedai, Maestra de las Novicias, y espero una reverencia de parte de una niña como tú'
Arhelyn se siente un tanto nerviosa, su largo viaje al fin da frutos. hace una reverencia a Iandara Sedai, y piensa: al parecer deberé hacer muchas reverencias de ahora en adelante...
Iandara dice 'eso está mejor, pequeña, siéntate, hazme el favor'
Arhelyn se sienta e intenta relajarse.
Iandara dice 'y dime, porque estás aquí?'
Arhelyn dice 'Saludos, Iandara Sedai, mi nombre es Arhelyn Vartfilet, de Cairhien, y he venido a la torre, porque -sonríe-, porque puedo encauzar.'
Iandara parpadea y mueve la cabeza, con el movimiento sus papadas también se mueven, finalmente sonríe a la muchacha.
Iandara dice 'vaya, puedes encauzar, eh?'
Arhelyn susurra 'sí... He tenido un problema con el mapa, y elegí mal mi camino. -Se sonroja-. Acabé en Caemlyn, y le pedí ayuda a Elayne Sedai para saber si valía la pena seguir con mi viaje.'
al fruncir el ceño los ojillos de la Hermana apenas se ven. Iandara dice 'Elayne Sedai... quieres decir, la reina de Andor?'
Arhelyn dice 'sí, Aes Sedai, ella. Llegué a Caemlyn cerca de su día de audiencias. Y le pedí algo de ayuda, porque me perseguían los espías de un noble y...
Arhelyn piensa en como seguir para no tener que contar toda su historia otra vez.
Iandara guarda para si la opinión que le merece que una mujer que no ha pasado la prueba se haga llamar Aes Sedai, y devuelve la atención perdida a la muchacha, interrumpiéndola con un ademán.
Iandara dice 'sí, sí, eso no importa ahora'
Arhelyn sonríe agradecida. Luego piensa: ¿no importa?
Iandara dice 'no importa quién fueras ni de dónde vienes ni quien te ha enviado'
Arhelyn mira a Iandara Sedai, intrigada.
Iandara mira a la muchacha, no hay rigidez en su mirada, pero si la determinación de quien está acostumbrada a escudriñar cuerpos enfermos y heridos.
Iandara dice 'que esperas de la Torre Blanca, muchacha?'

Arhelyn, luego de pensar su respuesta, dice: 'espero aprender de ella todo lo que pueda, para poder ser parte de ella, si me es posible.'
Iandara dice 'no... no ¿la querrás utilizar como escondrijo, verdad, pequeña?'
Arhelyn dice 'no, ya he avisado a mis padres y a mi mejor amiga donde estoy, y les había dejado una nota para contarles donde iba también.'
Iandara asiente, y pone una mano sobre un gran libro de tapas de cuero.
Arhelyn dice 'nunca fue mi idea esconderme, mi idea era encontrar respuestas a un sueño.'
Iandara dice 'bien, veamos... tienes algún... a un sueño?'
Arhelyn dice 'antes de saber que podía encauzar, luego... luego todo fue muy rápido'
Iandara dice 'no tengo tiempo para acertijos, pequeña, cuéntame de una vez lo que creas que debo saber'
Arhelyn pone sobre la mesa la mano que se lastimó en ese lugar de la luz permanente.
Iandara mira la mano y tras descubrir la herida se la coge para observarla más de cerca.
Iandara susurra 'esto no tiene ninguna importancia, pequeña'
Arhelyn dice 'esto me lo hizo mi daga en el sueño. Y cuando desperté seguía lastimada'
Iandara se estremece visiblemente y su cuerpo orondo tiembla un poco.
Arhelyn omite lo del chal, no sabe cómo se lo tomará esta Aes Sedai, así que no quiere tentar a la suerte.
Iandara susurra 'entiendo... en un sueño... bueno, bueno, eso habrá que hablarlo mucho, pero no soy la persona indicada para ello en estos momentos, así que volvamos a lo que nos ocupa'
Iandara dice 'solo déjame decirte que cualquier otra experiencia parecida debes ponerla rápidamente en mi conocimiento '
Arhelyn sonríe y guarda su mano del escrutinio de la hermana.
Arhelyn dice 'así lo haré, Aes Sedai'
Iandara asiente complacida con los modales de la muchacha.
Iandara dice 'y dime, Arhelyn, has tenido algún accidente con el Saidar? has encauzado tu sola en alguna ocasión?'
Arhelyn dice 'no que me haya dado cuenta, Aes Sedai, solo estuvo ese sueño, y luego lo que hizo, ah... la reina de Andor.'
Arhelyn agradece una vez más sus lecciones en el Daes Daemar para darse cuenta de que no es bien recibido el título de Aes Sedai para la reina de Andor, aunque no tenga idea del porqué de ello.
Iandara dice 'que es lo que hizo?'
Arhelyn dice 'me hizo mirarla, y la vi brillar y dejar de brillar'
Iandara se coloca bien el chal que le resbala por sus hombros redondeados.
Iandara dice 'te has sentido mal últimamente? estado febril, mareos...'
Arhelyn se abstrae y piensa para hacer memoria. Toma aire y dice 'El mes pasado, Aes Sedai, habíamos estado haciendo ejercicios con mi daga bajo el sol con mi nodriza. Estuve un día en cama con fiebre y vómitos.'
Iandara dice '¿es todo cuanto recuerdas en cuanto a malestares?''
Arhelyn dice 'luego de eso, no he tenido más fiebres.... Pero tuve dolores de cabeza’.
Iandara dice 'oh, muy bien, muy bien, veamos...'. Abre el libro y comienza a tomar notas con una pluma que moja en un tintero de tinta azul, va murmurando el nombre de la muchacha, su procedencia...
Iandara dice 'que edad tienes?'
Arhelyn se queda pensativa y llena de preguntas, por qué los malestares? de cuándo son importantes? Vuelve a donde está cuando la Aes Sedai le pregunta.
Arhelyn dice '16 años, Aes Sedai'
Iandara deja de pronto la pluma y suelta el aire, como si le disgustara lo que ha estado haciendo hasta ahora.
Arhelyn mira a la mujer preguntándose si ha hecho algo mal.
Iandara dice 'pequeña, vamos a comprobar si realmente puedes encauzar'
Iandara se levanta y da vuelta al escritorio para situarse junto a Arhelyn
Arhelyn se llena de preguntas otra vez, pero no dice nada, sino que  se levanta siguiendo el ejemplo de Iandara.
Iandara dice 'puedes quedarte sentada, mueve un poco la silla para que yo te vea de frente'
Arhelyn vuelve a sentarse luego de acomodar la silla para que la hermana la mire.
Iandara dice 'cierra los ojos y concéntrate en mis palabras, solo en mis palabras, de acuerdo? deja esa bolsa en el suelo y relajate'
Arhelyn deja la bolsa a su lado, luego cierra los ojos obedeciendo a las palabras de la hermana.
Iandara dice 'eso es, afloja las manos, relajate, intenta dejar la mente en blanco'
Arhelyn intenta relajarse, pero tiene muchas preguntas en la cabeza.
Iandara susurra 'tu ceño esta fruncido, no estas relajada... relajate, afloja esa frente, abre las manos'
Arhelyn suplanta todas sus preguntas por la imagen de consternación que supone en su amiga al saber dónde está, y sonríe. Luego borra a su amiga de la mente. Eso es un poco más fácil.
Iandara niega con la cabeza, de nuevo sus papadas temblequean al compás de los movimientos.
Arhelyn deja al fin su mente en blanco, totalmente en blanco.
Iandara dice 'necesito que te relajes, veamos, piensa en una rosa, una hermosa rosa del color que tu prefieras, de qué color es tu rosa?'
Arhelyn dice 'Rosada, aes Sedai.'
Iandara dice 'visualiza tu rosa... rosada... es hermosa, de petalos suaves, como terciopelo, la ves?'
Arhelyn ve la rosa que le regaló Sharayne para su cumpleaños, y niega, intenta ver la rosa que le indica la hermana.
Arhelyn dice 'sí, ahora la veo'
Iandara dice 'bien, bien, muy bien, no la pierdas de vista porque tu eres esa rosa, tu eres esa flor.. y ves esa luz que brilla a su alrededor, esa luminosidad, como un brillo?'. Susurra 'esta ahí, en los bordes, bañando tu rosa, como si fuera un rio que quiere envolverla, darle vida con el agua que lo conforma... lo ves? lo sientes?'
Arhelyn asiente, no tiene palabras, ya que está perdida en la rosa, en la luz... en el brillo que se ve maravilloso.
Iandara susurra 'muy bien, pequeña, eso es, ahora... esa rosa, tu que eres esa rosa, los petalos quieren abrirse, quieren absorber esa luz, ese brillo quieren bañarse en él.. y se abren, poco a poco, despacio, muy despacio... Tú eres la rosa, te abres al brillo te abres al gozo del Saidar... abre tus petalos...
Arhelyn se pierde en la rosa, se abre con cuidado... desea abrirse...
Iandara susurra ‘abandonate... deja que el rio fluya a través de ti...'
Arhelyn se abre a la Fuente y siente el Saidar.
Iandara dice 'si, eso es pequeña, muy bien, siente, siente el Saidar.. es dulce, muy dulce, su luz es maravillosa... el Saidar, la parte femenina de la Fuente verdadera...
Arhelyn, por la impresión, abre sus verdes ojos  de repente, su sonrisa es más amplia que las que jamás se ha permitido por su reserva natural.
Iandara susurra 'tendrás que aprender a controlarlo, a controlarte, a usarlo, a rendirte a él en cualquier condición...'
Arhelyn se siente de pronto llena de gozo, de una felicidad que no conocía, todos los colores son más vivos, los sonidos, los olores, el perfume de Iandara Sedai, que antes no había sentido…
Arhelyn susurra 'esto...'
Arhelyn mantiene su sonrisa de deleite.
Iandara dice 'esto es el Saidar, pequeña '
Arhelyn continúa como en trance y pareciera no oír a la maestra que le habla.
Iandara dice 'pero.. sin embargo...'
Iandara da un fuerte cachetazo a Arhelyn en una de sus manos.
Con el golpe, Arhelyn sale de su trance y suelta el Saidar. Sobresaltada, asiente e intenta escuchar a la Aes Sedai que ya le había hablado algo de control.
Iandara dice 'quieta'
Arhelyn susurra 'que... dónde está?'
Iandara dice 'el Saidar también es peligroso, corremos el peligro de quedarnos prendidas de él, de quedar atrapadas, de consumirnos... sigue ahí, pero no lo estas tocando'
Arhelyn asiente y se siente algo más tranquila, ese gozo tan grande, no quiere perderlo nunca, nunca.
Iandara dice 'y escúchame bien, pequeña, de este momento en adelante, queda terminantemente prohibido abrazar la fuente si no es en presencia de una Hermana o de una Aceptada, y siempre con su permiso. Hazlo y sentirás lo que es venir a mi despacho para recibir un castigo'
Iandara vuelve a su silla y se sienta, los pies apenas le rozan el suelo
Arhelyn responde con algo de tristeza en la mirada 'sí, aes Sedai’
Iandara toma la pluma y vuelve a escribir, está apuntando la fecha del día en curso junto al nombre de la pequeña, y como murmura al tiempo que escribe, lo que anota se hace evidente
Iandara dice 'hoy quedas inscrita en el libro de novicias, Arhelyn, a partir de hoy tu vida queda relacionada con la Torre blanca'
Arhelyn sonríe, cree que al fin es parte de algo, aunque: reverencias? permisos? Algo muy, muy pequeño, pero algo al fin.
Arhelyn dice 'gracias, Aes Sedai.'
Iandara dice 'en adelante no podrás salir del recinto, no podrás abrazar la Fuente sin permiso, tomarás tus clases con Hermanas y Aceptadas, cumplirás con las obligaciones que te encomienden, y todo ello con la mayor diligencia y obediencia'
Arhelyn dice 'sí, Aes Sedai'
Iandara dice 'cualquier negligencia u omisión, cualquier desobediencia, la pereza, la falta de aseo y pulcritud en tus prendas serán también castigadas'
Arhelyn se siente un poco  apabullada de tanta disciplina. Pero asiente con un gesto de cabeza para mostrar a Iandara que sigue sus palabras.
Iandara dice 'alguna pregunta?'
Arhelyn dice 'No, aes Sedai, creo que está todo claro.' Las preguntas que se habían formado en su cabeza al principio de la reunión no puede recordarlas tras su experiencia con el Saidar.
Iandara dice 'muy bien, entonces busca a la novicia que te ha acompañado y pídele que te conduzca a tu habitación y te entregue tus ropajes. mañana comenzarán tus clases, y tu vida con nosotras '
Arhelyn dice 'sí, Aes Sedai'
Iandara dice 'entonces ve, y que la Luz te acompañe en este camino que hoy empieza'
Arhelyn se pone en pie, todavía algo ausente por lo vivido. Llega hacia la puerta y recuerda: reverencias? como con permiso, hace una, y exclama:¡ ‘¡Gracias, Aes Sedai!’
Iandara está por decirle algo a la nueva novicia, pero lo piensa mejor y no lo hace, aunque antes de que salga añade: 'no corras, no hables con una Hermana si no te da permiso o no lo hace ella antes y no olvides tus reverencias '
Arhelyn dice 'sí, Aes Sedai. -Se inclina otra vez en otra reverencia, y sale de la habitación en busca de la novicia que la trajo al despacho.

Iandara suspira, detesta lo que le han encomendado hacer, y no tardará en solicitar que la remuevan de este cargo.

miércoles, 21 de junio de 2017

De Farid y Keiven. Prueba de Guardianes.





Despacho del Señor de Guardianes

A diferencia de otros señores, se ha decorado la sala de una manera muy austera.

Un escritorio, del anterior señor de noble madera, lleno de papeles más o menos

ordenados. Unos cómodos sillones se encuentran en el frente del mismo. Una mesa

junto a la ventana donde reposa un candil y una bandeja con un par de copas. Las

paredes que anteriormente estaban vestidas de nobles tapices, cuadros e incluso

armas, ahora nada, solo piedra. En el suelo una alfombra bien limpia que sin duda

tuvo tiempos mejores.



Farid se distrae unos minutos mirando por la ventana. El cielo está gris y parece

como si todo estuviese en un largo letargo. Si no fuera por que es un mes de

verano habria pensado que el invierno está cerca.



Un puño golpeando la puerta hace volver en si a Farid.



Keiven llama a la puerta y espera permiso para entrar.



Farid se gira a la puerta y dice 'Adelante!'



La puerta se abre lentamente y keiven asoma la cabeza por el hueco.



keiven dice 'Permiso señor!'



Keiven pasa y se cuadra frente a Farid.



Keiven dice 'mi señor'



Farid dibuja una sonrisa en la cara y dice 'te ves algo cansado'



Keiven niega su fatiga, pese a que apenas se mantiene en pie.



Farid dice 'me han dicho que te has pasado un par de dias arriba y abajo por toda la torre'



Keiven asiente, sabe que no ha sido el suyo un comportamiento discreto enfebrecido como estaba por la búsqueda.



Keiven dice 'recordáis el viejo manuscrito, mi señor?'



Dices 'me acuerdo, sin duda. Yo mismo lo escribí y lo coloque en el estante de la biblioteca'



Keiven parpadea sorprendido!



Keiven se recupera enseguida de la sorpresa, pero sigue intrigado.



Farid sonrie satisfecho.



Keiven susurra 'pensaba que había encontrado un antiguo tesoro, mi señor'



Farid dice 'sin duda parece que has conseguido develar el misterio'



Keiven dice 'creo que sí, pero aún me acosan las dudas'



Keiven dice 'si me lo permitís, puedo hacer un breve informe'



Farid dice 'sin duda te lo permito, pero has pensado en todo lo que esta busqueda te ha permitido aprender'



Farid se aleja de la ventana y toma asiento en su escritorio, haciendo un gesto para

que Keiven se siente en uno de los sillones.



Keiven dice 'bien, tras leer el manuscrito, recordé enseguida el pilar que se encuentra en los bosques al este de la aldea de Denhuir'



Keiven toma asiento mientras desgrana los hechos.



Farid dice 'Si, el pilar me suena de algo'



Keiven dice 'dado que contaba con vuestro permiso para investigar el manuscrito... antiguo '



Keiven ha dicho la última palabra con algo de mal disimulada sorna.



Keiven dice 'cabalgué hasta allí, sin portar insignias de ningún tipo, solo un viajero más'



Keiven dice 'di muchas vueltas y, aunque está mal que yo mismo lo diga, tuve que afrontar algunos peligros'



Keiven dice 'tras huir con cierta fortuna de un enorme felino que me dejó una fea cicatriz'



Keiven muestra tres líneas rojizas que aún están curando en el antebrazo.



Farid dice 'A los cachorros os gusta jugar con gatitos, por lo que veo'



Keiven dice 'yo no diría jugar, mi señor... en cualquier caso, algún día me haré una alfombra con su piel...'



Asientes con un gesto de cabeza.



Keiven dice 'encontré el acceso a unas minas que parecían abandonadas'



Keiven dice 'las exploré, excitado ante la posibilidad de estar cerca de mi objetivo'



Keiven dice 'sin embargo, nada más lejos de mis sueños'



Keiven dice 'solo encontré túneles viejos y, al final, unas luces acompañadas de un martilleo metálico'



Keiven dice 'como me parecía curioso y, temiendo alguna celada de engendros tan cerca de Tar Valon, me acerqué con todo el sigilo que pude'



Farid dice 'entiendo, quizá mencionar la vieja te despisto un poco'



Keiven asiente al comentario y continua



Keiven dice 'y encontré a un hombre que golpeaba metal en una fragua'



Keiven dice 'parecía enajenado, ni me miró a la cara cuando le saludé, esperanzado ante la perspectiva de hallar alguna pista'



Keiven dice 'salí de la mina y pensé en darme un baño, hacía realmente calor allí abajo'



Keiven dice 'y cuando me acerqué hasta el río, en una isleta, me encontré con un hombre que miraba a la nada, ensimismado'



Farid dice 'si justo donde debía esperarte'



Keiven dice 'también le saludé, sin éxito. Pensé que sería otro enajenado como el que martilleaba en las minas'



Farid dice 'y si estudiaste bien las pistas, efectivamente descubririas que decirle'



Keiven dice 'efectivamente, al mencionar lo del terangreal'



Keiven dice 'reaccionó y me habló de un secreto, de un hombre que guardaba una llave'



Keiven dice 'el límite de tiempo que vuestro permiso para abandonar la torre se acercaba, inexorable. de modo que cabalgué como un loco hacia el oeste'



Keiven dice 'en la biblioteca se mencionaba un lugar antiguo y abandonado, más allá de los Llanos de Caralain'



Keiven dice 'como sabéis, siempre hurgo en los viejos libros a la busca de historias para mis poemas épicos'



Keiven se sonroja intensamente.



Farid dice 'es bueno entretenerse algunos ratos, y los libros dan buena compañia'



Keiven dice 'aunque los entrenamientos apenas me dejan tiempo'



Keiven dice 'y encontré unas ruinas espantosas'



Keiven dice 'murieron ogier en aquel stedding, a manos de la Sombra...'



Farid dice 'sin duda una triste desgracia'



Keiven dice 'y allí encontré a otro hombre solitario, que, sin embargo, se puso dicharachero en cuanto recibió visitas'



Keiven dice 'las virtudes de la vida contemplativa han de tener sus momentos de debilidad...'



Keiven se encoge de hombros.



Keiven dice 'y a cambio de un encarguito que no mencionaré por discreción'



Farid susurra 'el vino siempre le gusto a ese viejo picaro'



Farid susurra 'y con los años se ha vuelto más esquisito'



Farid asiente con un gesto te invita a continuar.



Keiven rie disimuladamente.



Keiven dice 'me entregó una pesada llave de bronce'



Keiven dice 'cabalgué como un poseso, pero llegué a la Torre antes de que expirara el permiso'



Keiven dice 'y ahí empezó una búsqueda'



Keiven dice 'debía encontrar dónde encajaba la llave, pero no era cuestión de ir probándola en cualquiera de los cientos de habitaciones de la torre'



Keiven susurra 'sin contar con que a las hermanas no les habría gustado en absoluto'



Farid suelta una pequeña risa mientras asiente afirmativamente a keiven.



Farid dice 'se te vió dando vueltas arriba y abajo por la torre golpeando paredes con una piedrita'



Keiven dice 'fueron días de exasperación, mi señor'



Farid dice 'si te sirve de consuelo, todos lo hemos "sufrido" de una manera igual o parecida'



Keiven susurra 'tampoco me consuela mucho, mi señor'



Keiven niega unos segundos, para acto seguido continuar su relato



Keiven dice 'era complicado y debía seguir con mis obligaciones como cachorro'



Keiven dice 'un día, en la sala de entrenamientos, dando rienda suelta a mi frustración'



Keiven dice 'golpeé una pila de cascos y escudos que alguien había dejado descuidados'



Farid dice 'si claro descuidados... '



Keiven dibuja una sonrisa en los labios.



Keiven dice 'Descuidados'



Farid dice 'Una pila de escudos desordenados en la Torre Blanca que nada está fuera de lugar'



Keiven dice 'para mi sorpresa, aquel era el acceso a una sala oculta'



Keiven dice 'debí haberme dado cuenta antes, pero solo puedo alegar que estaba agotado por el viaje y por la intensidad de los ejercicios'



Farid dice 'esa es una buena enseñanza'



Farid dice 'aunque te venza el cansancio no puedes dejar pasar nada por alto'



Keiven vuelve a asentir



Keiven dice 'sí, en efecto'



Keiven dice 'si estás actuando, has de poner toda la carne en el asador'



Keiven dice 'no importa que estés desangrándote o te caigas de sueño'



Keiven dice 'si vas a hacer algo, hazlo bien'



Farid asiente con un gesto de cabeza.



Keiven asiente con un gesto de cabeza.



Keiven dice 'Entonces, tuve que atravesar un espejo, luchar contra unos amigos siniestros y hasta usar por vez primera la pose envainar la espada, que por cierto, se me da fatal, para salvar a una hermana de un fado'



Keiven dice 'y cuando logré salir del... lugar'



Farid señala el bulto que keiven carga en su regazo.



Keiven dice 'conseguí esto'



Keiven despliega ante sí el bulto, revelando una capa.



Keiven dice 'además, obtuve un pergamino'



Keiven te da un pergamino ajado.



Keiven te da hechos y Tesoros de la Torre Blanca.



Keiven dice 'y el libro que corresponde a su lugar'



Farid dices 'Keiven te toca hacer el petate'



Keiven dice 'petate? señor?'



Keiven parpadea sorprendido!



Farid con cara muy seria asiente.



Farid dice 'si, el petate, recoge tus pertenencias de la habitación de los cachorros'



Keiven parece súbitamente abatido.



Keiven dice 'señor, hice algo mal? no he pasado la prueba...'



Farid dice 'No hay dudas que si la has superado'



Keiven agita la cabeza con confusión.



Keiven dice 'no entiendo señor'



Farid dice 'Ya no serás más tiempo cachorro'



Farid dice 'Cruzarás el pasillo a la zona de aprendices'



Keiven dice 'los.. los aprendices, mi señor?'



Keiven se recupera enseguida de su abatimiento.



Farid dice 'con tus compañeros aprendices'



Keiven dice 'eso quiere decir que puedo usar la capa?'



Farid sonrie alegremente.



Asientes a lo que ha dicho Keiven.



Has ascendido a Keiven a Aprendiz.



Keiven se olvida por un momento del protocolo y se arroja en brazos de Farid por encima del escritorio.



Keiven te abraza emocionado.



Farid dice 'has tenido un progreso asombroso. Espero que continues así!'



Farid te da una palmadita en la espalda y deshace el abrazo.



Farid dice 'Poco a poco lo estás consiguiendo y superandote cada día, seguiremos trabajando los puntos debiles'



Keiven trata de recuperar la compostura, ahora visiblemente sonriente.



Keiven dice 'lo sé, mi señor..'



Farid dice 'descansa un par de horas, haz la mudanza y esta tarde a entrenar al patio'



Keiven dice 'como ordenéis, mi señor'



Keiven hace una reverencia y escucha.



Farid dice 'aprobecharemos este cansancio que cargas para hacer un entrenamiento un tanto... diferente'



Farid dice 'recuerda que este no ha sido un esfuerzo en vano, te ha dado más enseñanzas de las que crees'



Keiven dice 'no me cabe duda'



Farid dice 'Aprendiz Keiven tienes obligaciones que cumplir'



Keiven dice 'como ordenéis, estoy deseando ese entrenamiento, mi señor'



Keiven sale del despecho andando como si flotase.



Keiven dice 'que la Paz propicie el uso de vuestra espada'



Keiven sale de estampida canturreando.



Keiven sonrie alegremente.



Farid dice 'que la luz guie tus paso keiven'





Farid se levanta dirigiendose nuevamente a la ventana, ahora sonrie satisfecho. Sartek Gaidin tenía razón, era un diamante en bruto.



domingo, 18 de junio de 2017

De Khalindira. Despedidas.


Hizo un gesto autoritario con su mano, indicando a Guardias, Guardianes y Aes Sedai que se mantuvieran a una distancia prudencial de ella. Bajo una lluvia torrencial, de esas que últimamente se desataban sin mas y luego se iban también del mismo modo, la Sede Amyrlin cruzo las iluminadas calles de Fal Dara levantándose la falda con ambas manos para no quedarse enganchada en cualquier cosa que pudiera haber por debajo del agua y barro que todo lo iban llenando. Las Hermanas respondieron con una inclinación respetuosa de cabeza, los guardianes imitaron a sus Sedai y los guardias saludaron marcialmente, cerrando la improvisada comitiva.
Khalindira sintió el frío de Shienar en sus huesos, pero lo ignoro. Su corazón estaba ahora mas frío que la noche norteña. Las palabras de Sartek la habían herido en lo mas profundo, habían tocado su punto débil. Siempre se sintió comparada con Jhamira, pero trato por todos los medios de creer que era solo una percepción suya. Ahora en cambio, no había lugar para otras interpretaciones. El hombre la creía una simple Aes Sedai de esas que tanto la irritaban. Una mujercita frágil y delicada, incapaz de hacer algo por si misma, necesitada de servicio y asistencia para todo, ya que su único don era poder utilizar el poder único. había percibido su desprecio por sus atuendos, por su cuidado personal, por su imagen de dignataria, que no era otra que la que debía proyectar la líder de las Aes Sedai. Pero el muy necio no podía entenderlo. Simplemente la había juzgado por la apariencia que proyectaba. El, justo el. Una de las pocas personas con las que se había abierto, con las que se había mostrado.
Giro en una esquina sin siquiera mirar si su escolta la seguía o no. Ni el mismo Oscuro se atrevería a estar en las calles bajo ese vendaval. Y si lo estaba, con la furia que su mente alimentaba en ese momento, igual seria capaz de encerrarlo ella misma a puros golpes. 
Se cruzo con una patrulla que la saludo respetuosamente, aun bajo la lluvia. La Amyrlin les devolvió el saludo. Valoraba el esfuerzo y la entrega de esos hombres.
“Haberte abierto a el fue un error. Vincularle fue un error. Solo te ha hecho perder el tiempo con sus cuestiones no resueltas. Mientras tanto, a ti se te acumulan los problemas, y lo único que te  ha valido este vinculo es generar fuertes rumores en la Torre respecto de que no estas prestando la debida atención a los asuntos del mundo en tiempos cruciales.”- pensó para si misma con acritud.
Tenia claro que las Negras siempre estarían soltando rumores de toda índole para socavar su autoridad. Pero esta vez, el rumor podía tener algo de verdad, y eso es lo que mas le pesaba. No podía terminar como Siuan, no ahora.
Llego finalmente al puesto de Mando de las Aes Sedai y sin prestar atención a las reverencias y ofrecimientos de sombrillas, cruzo la puerta. En el interior el ambiente estaba medianamente agradable, ya que los leños en el hogar empezaban a quedar escasos, habida cuenta de la dimensión de la estancia.
Todas las Aes Sedai que habían volteado a ver quien entraba de esa forma le hicieron una reverencia, aunque la Llama de Tar Valon apenas reparo en ellas. La mayoría eran Verdes, aunque igual había bastantes Amarillas.
“Otra de las grandes decisiones de ella… todo aquí es ella, Luz!!”
Con semblante inexpresivo cruzo la estancia y abrió la puerta de un improvisado despacho. En su interior, Adelorna Bastine revisaba unos informes. La eminente Verde la miro severamente y estuvo a punto de soltarle un reto, pero al darse cuenta de quien era se apresuro a hacer una reverencia. La Amyrlin sin embargo no extendió su mano con el Anillo de la Gran Serpiente. Solo cerro la puerta tras de si y comenzó a quitarse la empapada ropa, mientras le ofreció algo caliente, que ella acepto.
Intercambiaron información sobre la actividad de la Llaga y las incursiones cada vez mas frecuentes e intensas contra la Fortaleza y los pasos aledaños. también hablaron de suministros, refuerzos y necesidades. Finalmente, la Amyrlin puso en conocimiento de la que sabía era la cabeza del Ajah Verde, lo sucedido en Shol Arbela. La mujer reacciono con la tranquilidad digna de una Aes Sedai con tanta experiencia y acostumbrada a mandar. Pero en sus ojos fue evidente el desprecio y asco que toda la situación le generaba.
Khalindira luego le indico las directivas respecto de su Guardián y la importancia de conservarlo con vida para evitar que si algo le sucedía sus propias facultades se viesen alteradas. Si Adelorna percibió o no algo respecto del trasfondo, se cuido muy bien de no expresarlo, ni verbal ni gestualmente.
Finalmente, la Amyrlin le indico que tratase de no quedarse solo en Fal Dara. Al principio, la Capitana General no pareció tomarse la orden muy bien, pero tan pronto la Kandoresa le revelo la información con la que contaba respecto de la enorme actividad de la Sombra en las otras fronteras norteñas y la importancia de que todas las Naciones Fronterizas fueran reforzadas y asistidas por Tar Valon, la mujer acepto la orden.
“A esta también le cuesta ver mas allá de mi vestido y mis joyas. Se cree que solo soy una figura decorativa… No sabe siquiera dond nací y donde me crié”
Sin evidenciar sus pensamientos, la Amyrlin se despidió de la mujer alegando que tenia que resolver un asunto mas antes de regresar a Tar Valon para enjuiciar y castigar a Sheriam.
Acordaron verse en un mes en Chachin. Hasta entonces, Adelorna quedaba facultada a tomar todas las decisiones relacionadas con las Naciones Fronterizas y su defensa. Pero a cambio de esa atribución, la mujer se había comprometido a informar a diario todas las novedades en el frente norte. Una promesa que, viniendo de una Verde, era claramente una señal de respeto, dado que estas no solían tener en mucha estima a Grises o Rojas.
“Ni Gris, ni Roja. O ambas. Vais a daros cuenta pronto de que pertenezco a todos los Ajah para guiaros. Y a ninguno, para estar por encima de todas vosotras!”
Abandono el recinto y percibió las emociones de Sartek a través del vinculo. Mascullo una grosería que ruborizaría incluso a un marinero Teariano y enmascaro el vinculo. En ambos sentidos. A partir de ese momento, solo sentirían la cercanía o la distancia. No mas emociones compartidas.
Finalmente, al arribar a la zona de viaje, abrió un Acceso. Tras despedir a su escolta lo cruzo a paso firme. Pero el acceso solo la llevo al otro lado de las murallas de la Fortaleza, unos kilómetros al sur. Al bosque frío.
Fue una parada breve pero necesaria. Ayein aguardaba allí junto con la Manada. Ambas mujeres se estrecharon en un abrazo. Ayein debía moverse y Khalindira no contaba con mucho tiempo. Acordaron encontrarse cada cambio de luna en el tel’aran’rhiod. La hermana loba se movería junto a la manada por los bosques limítrofes entre Arafel y Shienar, algo que a Khalindira le pareció por demás peligroso. Pero entendió que la mujer tenia sus propias responsabilidades y que no pensaba rehuirlas. Como tampoco lo haría ella. Ya no mas.
Ayein percibió que la Amyrlin estaba herida emocionalmente, pero sabiendo que no era el mejor momento, solo se limito a abrazarla y despedirse de ella calidamente.
Ambas mujeres se volverían a encontrar pronto. Y la Llama de Tar Valon sabia que iba a necesitarla cuando llegara finalmente la Ultima Batalla.

Un nuevo acceso se abrió, pero antes de cruzarlo, Khalindira también se despidió de si misma. Ya no habría Khali, ya no habría mas mujer, no habría mas dudas, no habría mas llanto. Del otro lado del acceso estaba Khalindira, la Guardiana de los Sellos, la Llama de Tar Valon, la Sede Amyrlin. Y nada mas. Asintió para si misma, decidida como nunca a retomar el control con mano firme. El efecto Ta’veren de Sartek dejaría de afectarla en sus decisiones, al igual que las emociones y batallas internas del hombre.
No se despidió de el, sin embargo. Sabia que debería volver a verlo en algún momento, aunque para entonces ella ya no sufriría la inexperiencia en el manejo del vinculo que había experimentado en este tiempo.
Clavo sus ojos verdes en el acceso que ondulaba la realidad frente a ella y tras cruzarlo, contemplo la magnificencia de la Torre Blanca. El corazón le latía con fuerzas, porque lo que iba a enfrentar ahora era peor que la Prueba para alcanzar el Chal. Aunque en si mismas, las circunstancias en las que se encontraba ahora eran una Prueba.
“Una en la que no fallare. Y luego, voy a poner a marchar firme a estas mujeres. Y a todo aquel que no ha entendido que mi vida, mis objetivos y mis sueños, están atados al destino de la Torre Blanca.”
Se seco con el poder, se echo la estola de la Sede Amyrlin sobre sus hombros y a paso firme y con la cabeza bien erguida, ingreso por la puerta principal a la Torre.
La Amyrlin estaba de vuelta en casa. Y aunque la casa estaba patas para arriba, pronto iba a recordarles a todos sus habitantes que significaba esa estola. 

jueves, 15 de junio de 2017

De Khalindira y Sartek. Palabras que matan.

Han pasado un par de dias desde la batalla que termino con la captura y neutralizacion de Sheriam Bayanar y otras integrantes del Ajah Negro. La Amyrlin se traslada a Fal Dara junto con Ayein y su maltrecho Guardian, herido por un tejido de sombra que le ha costado tanto a ella como a un circulo con hermanas amarillas, muchisimo trabajo para neutralizar sus efectos. Tras ello, y luego de aplicar todos los metodos de curacion con el Poder Unico conocidos, la Llama de Tar Valon ordena que Sartek sea llevado a su casa, la que antes pertenecio a su abuelo.
Alli, bajo estricta vigilancia de soldados, Aes Sedai y Guardianes, la mujer permanece a la espera de la recuperacion fisica de su Gaidin, antes de emprender su viaje de regreso a Tar Valon, donde le espera la madre de todas las batallas internas, ya que el Ajah Negro se esta moviendo y a traves de sus integrantes ocultas, pretenden socavar y cuestionar la autoridad de la Amyrlin.

Participantes:
Sartek, Khalindira. (punto de vista neutro)

Casa Derasar
Tras un pequeño patio delantero empedrado donde es posible estacar los caballos,
la vivienda se alza recostada contra la muralla, casi como parte de ésta. Es una
casa de dos plantas construida con piedra en cuyos muros se perciben las señales
de tantos ataques.  El interior es austero,  se respira la sobriedad propia  del
espíritu guerrero.  Corredores cortos  iluminados constantemente,  aspilleras en
las paredes,  muebles recios y funcionales.  La cocina que  no se utiliza hace
tiempo,  el comedor con un armero antiguo de nople  madera por toda decoración y
un baño,  constituyen las piezas principales.  Por las escaleras situadas en una
esquina junto a la chimenea se accede a las habitaciones. En una de ellas hay un
jergón,  una mesa con  escribanía de cuendillar,  una bandera de la caballería
shienariana y otra con el Halcón Negro. Una pipa ocupa un lugar preferente sobre
una estantería,  junto a una  espada envainada,  ambas de Elinsan Derasar,  el
abuelo del ahora  propietario de esta casa,  que la recibió como legado tras  su
muerte.

Sartek duerme con la respiración ligeramente entrecortada.

Khalindira esta sentada en una mecedora bordando un halcon en  unos guantes sostenidos sobre un bastidor. Esta aburrida, y necesita mantener las manos ocupadas. Cada tanto echa una ojeada a Sartek, y prosigue con su labor. Su mente es un hervidero, aunque su semblante permanece imperterrito.

Sartek rebulle, murmura algunas palabras ininteligibles y abre los ojos. En un primer momento mira todo muy aturdido sin saber dónde está.

Khalindira levanta la vista y al ver que el hombre esta despierto apoya el bastidor sobre sus rodillas.

La presencia tan cercana de Khalindira es casi abrumadora en el vínculo, y es lo que ayuda a Sartek a situarse y recordar todo.

Khalindira dice 'Como te sientes?'

Sartek se incorpora sobre un codo y mira a la mujer, luego alrededor, reconfortado por despertar en un lugar tan suyo, tan conocido

Sartek susurra 'Khali'

Sartek tiene que carraspear porque la voz apenas brota de su garganta.

Khalindira le sonrie a su Guardian.

Sartek se pasa la mano por la frente, todavía siente una leve molestia, parpadea y se recuesta apoyado en la pared, sin dejar de mirar a Khalindira.

Sartek susurra 'como si me hubiera caído la Torre Blanca encima'

Khalindira dice 'No es mucho peor que eso lo que te ha sucedido, Sartek. '

Sartek susurra 'lo sé... y tú? estás bien?'

Sartek mira el bastidor.

Khalindira baja la vista hasta el bordado y luego vuelve a mirar a su Guardian.

Khalindira dice 'He tenido dias mas entretenidos, pero sobrevivo. '

Sartek susurra 'ya, ya veo... y... puedo saber qué haces aquí bordando halcones?'

Khalindira pestañea dos veces. El tono de su guardian no le ha gustado en lo absoluto.

Sartek toma un vaso con agua que hay sobre la mesilla y bebe con ansia.

Khalindira dice 'Pues creerias si te digo que espero a ver si quieres que te lave la camisa roja o la verde, y que me digas que se te antoja para comer? Que crees que hago, hombre? Velar por ti!'

La Amyrlin sonrie ironicamente.

Sartek se yergue un poco más, sacando una pierna de debajo de la manta y poniendo el pie en el frío suelo de piedra.

Sartek dice 'por mí? sabes que estoy bien, no hay nada más que puedas hacer, por quien tendrías que velar es por la Torre, o no es suficientemente grave lo que ha ocurrido?'

La sonrisa ironica se hiela en los labios de la Kandoresa.

Khalindira dice 'Hasta donde se, el Guardian de la Amyrlin tambien es parte de la Torre Blanca. '

Sartek pone el otro pie en el suelo y se tambalea un poco, pero no vuelve a tumbarse.

Khalindira lo mira levantarse sin moverse de su asiento.

Sartek dice 'el Guardián de la Amyrlin ahora mismo solo puede comer para recuperarse, no serviría para nada más, pero tú sí, por mi vida, tú sí, y en cambio estás aquí bordando como una Aes Sedai de esas a las que tanto reprochas'

Khalindira percibe que la irritacion sacude a Sartek, esta al borde de la exasperacion. La mujer contiene su ira en apariencia, aunque sus verdes ojos se vuelven mas grandes y brillantes.

Khalindira dice 'Aunque no te parezca importante, el guardian de la Amyrlin debe reponerse, porque si algo le sucede, la estupida Amyrlin que le vinculo sufrira de un modo tal que igual no podra hacer otra cosa. Acaso debo recordarte lo que sucede cuando se rompe el vinculo? '

Khalindira sostiene la mirada del Guardian, mientras que un brillo de desafio aparece en sus ojos.

Sartek susurra 'el Guardián, el Guardián... y no, no necesito que me recuerdes nada, solo que tú te empeñas una y otra vez en hacerlo, como el agua de una gota horadando una roca... pero dime, Khali, puestos a recordar, tú recuerdas cuánto hace que no te pones una falda para montar? cuánto hace que no vistes de otro modo que como una princesa? mira tus manos, con aguja y dedal... no, Khali, algo no encaja en todo esto'

Sartek coge sus pantalones, doblados en la silla al lado del jergón.

Khalindira abre la boca para responder, y la cierra nuevamente.

Una sensacion que nunca habia transmitido inunda el vinculo, pero rapidamente la controla, y enmascara la union emocional entre ambos.

Sartek no es capaz de analizar la sensación tan profunda que le ha llegado a través del vínculo.

Sartek dice 'habla, Khali, ibas a decir algo'

Sartek comienza a ponerse los pantalones con cierta dificultad

Khalindira tensa la mandibula obstinadamente, sin dejar de mirarlo a los ojos. Ahora no hay brillo, solo algo similar a... tristeza?

Sartek la conmina a hablar con un gesto de la mano.

Khalindira dice 'Lamento no estar a la altura de lo que tu consideras una Aes Sedai correcta. Es obvio que crees que mi dureza o mi determinacion estan supeditadas por la ropa que visto, o porque no me comporto como una de esas mujeronas toscas que tanto te simpatizan. '

Sartek se pone de pie para subirse la prenda, pero no consigue permanecer estable y vuelve a sentarse.

Sartek dice 'no hagas una pataleta como una criatura, me da igual si una Aes Sedai parece un hombre o un soldado, o parece la abuela de Jain el Galopador mientras sepa que el Tarmon Gaidon se acerca y que no tenemos el maldito tiempo de pararnos en nimiedades'

Sartek señala la aspillera, el cielo negro.

Khalindira frunce el ceño y se lleva una mano al pecho, escandalizada ahora.

Khalindira dice 'Pataleta? Me estas tratando de criatura?? TU???'

Sartek dice 'sí, yo, el carnero, el viejo halcón no sé qué, lo que tú quieras llamarme, Khali, pero creo que tengo experiencia para hablar así, y considero que justamente por ser tu Guardián debo abrirte esos ojos bellos que si ahora pudieran me agujerearían el cráneo'

Khalindira sonrie sardonicamente.

Khalindira dice 'Me llamo Khalindira, Guardian. Experiencia dices? Experiencia en que tienes tu?'

Sartek se está poniendo pálido de debilidad, pero aguanta sentado.

Khalindira dice 'En ser un niño mimado y consentido en esta fortaleza del infierno? En que se te dio todo facil porque eres el nieto de un guerrero memorable? En que no eres capaz de superar tus caprichos y te mantienes "indepentiente" mientras las personas que debes cuidar mueren??'

Sartek se pone de pie, incluso tambaleándose, pero consigue mantenerse erguido, separando algo los pies.

Sartek dice 'mimado y consentido... veneno, Khali, palabras venenosas con las que pretendes herirme, y por mi honor que ahora mismo te pondría sobre mis rodillas para darte una azotaina... y a mi abuelo no lo mientes en esos términos, o no me mientes a mí rebajando lo que él hizo por su nieto porque no voy a consentirlo'

Khalindira se pone en pie, con el bordado en su mano, como si la hubiera activado un resorte. En sus ojos hay una ira desatada, y a pesar de que la voz del hombre ha ido bajando en intensidad, le ha escuchado perfectamente.

Sartek se apoya con una mano en la pared.

Khalindira dice 'Nadie le falta al respeto al gran Elinsan Derasar, ridiculo!! Ni siquiera puedes interpretar mis palabras. Y ponerme sobre tus rodillas y azotarme? Escuchame, gran dechado de soberbia e imbecilidad a partes iguales, sabes quien soy yo? Podria mandar a colgarte por tu impertinencia. Y no lo hago, solo porque igual tu existencia es mas miserable que la propia muerte. '

Khalindira avanza hacia el unos pasos.

Khalindira dice 'Nunca debi vincularte, y solo lo hice por salvar tu estupida vida. Porque ahi estabas tu, trantando de destruirte por tu fracaso. Necesitaba tu informacion para lograr lo que hace dias logre, y solo por eso decidi que tenia que hacer algo contra mi voluntad por el bien de la Torre Blanca. Porque Jhamira era nuestra, no era tuya!! '

Khalindira dice 'Y tu me hablas de madurez? Sabes lo que significo para mi soportar tu arrogancia y tu sentido de la superioridad, cuando no eras mas que un polluelo mojado? Halcon? Tu no eres un halcon. Eres solo un monton de plumas viejas e inutiles'

Sartek se ríe, pero es una risa tan amarga que rezuma un frío intensísimo.

La amyrlin se da la vuelta, furiosa y se encamina hacia la puerta.

Sartek susurra 'es por eso que no me dejas morir, verdad, Khali? para que siga disfrutando de mi vida miserable? te produce placer tener ese dominio sobre mí, sobre este montón de plumas inservibles? bien, pues quiero que sepas, Madre, que a partir de ahora, si no cambia tu actitud, si no abandonas esa pose de Amyrlin ofendida, si solo crees que insultándome te pondrás por encima para pisotearme, tendrás que compelerme si me necesitas de nuevo, al fin y al cabo es así como funcionan los criados, a fuerza de órdenes que no tienen discusión posible '

Sartek no puede mantenerse más en pie y se sienta en la cama, sin dejarse caer.

Khalindira se da la vuelta y en su rostro ahora ya no hay emociones. En su voz tampoco.

Khalindira dice 'No voy a compelerte. Un guardian ha de ser alguien que te proteja y te ayude, no que entorpezca tu vida con sus asuntos no resueltos. Tampoco puedes ser criado, porque estos obedecen y complacen, no llevan la contraria solo para sentirse importantes. En realidad, no voy a hacer nada mas contigo. '

Khalindira que esta al lado del hogar, arroja el bastidor con guantes e hilos al fuego.

Una espesa cortina de humo se interpone entre los dos.

Khalindira dice 'Quedas liberado de "servir" a esta niña inutil que juega a la Amyrlin y que jamas sera tu preciada y perfecta Jhamira. Quedate a morir aqui, o haz lo que quieras. Traspasare el vinculo a otra Aes Sedai que sea de tu gusto. Hazmelo saber por una misiva. Que la Luz te proteja, Sartek. '

La voz de la Llama de Tar Valon es ahora glacial y carente de todo matiz. Su talante es sombrio y sus ojos ya no brillan. Es como una hoguera que se ha apagado y da paso a las frias y oscuras cenizas.

Sartek rompe a toser por el humo y su debilidad es tan acusada que tiene que  reclinarse en el jergón.

Sartek susurra 'muy bien, Madre... como digáis'

Khalindira se dirige a la puerta y acciona el picaporte. Pero antes de abrirla se da vuelta y le mira fijamente un instante.

Sartek se frota los ojos llorosos por el humo y le mantiene la mirada, no hay rencor ni enojo en ella ahora, solo una profundidad casi insondable que guarda un sentimiento igual de profundo

Khalindira dice 'Procura no exponerte estupidamente como se te da tan bien hacerlo. Daras cuenta de todas tus acciones a Adelorna Bastine y no actuaras sin el permiso de la Torre Blanca. Es una orden. No voy a exponerme a que mueras y arruines mi vida mas de lo que ya la has arruinado. '

Sartek no responde, ni siquiera se mueve, pero el vínculo transmite una intensísima desolación que no puede ocultar sus sentimientos hacia ella.

Sin decir mas, la Amyrlin se da la vuelta y cruza la puerta a paso ligero. En su rostro se evidencia un dolor terrible, pero el agua de la intensa lluvia barre sus lagrimas antes de que nadie pueda percibirlas.

Sartek se tapa la cara, le importa muy poco que Khalindira perciba lo que siente... solo espera que todo esto haya servido de algo.. por la Luz, que haya servido de algo porque de lo contrario, todo habrá terminado.