jueves, 25 de mayo de 2017

De Sartek y Keiven. Con una copa de brandy.


Sartek se sienta en una de las butacas junto a la chimenea con la copa en la mano.

Keiven no sabe si puede sentarse... no se siente cómodo con el protocolo.

Sartek mira hacia afuera por la aspillera desde su posición: la noche está muy desapacible.

Sartek dice 'no te sientas?'

Keiven dice 'oh, sí, gracias'

Keiven toma asiento con cuidado de no derramar la copa.

Sartek no parece con demasiadas ganas de hablar, saborea el brandy y se muestra pensativo.

Keiven dice 'cómo es ser gaidin?'

Sartek arquea una ceja ante la pregunta tan directa.

Keiven se sorprende de su propia pregunta, como si no partiera de su garganta.

Keiven dice 'mis disculpas, no pretendía ofender...'

Sartek clava sus ojos en los del muchacho.

Sartek dice 'ofender? no es una pregunta ofensiva, Keiven'

Keiven se mira los pies, azorado.

Keiven dice 'no es la pregunta... es la confianza'

Sartek dice 'siempre bajas la cabeza y la mirada cuando algo escapa a tu control?'

Sartek apoya la copa en el brazo de la butaca.

Keiven asiente, pero lucha por alzar los ojos hasta los del guardián.

Sartek dice 'no deberías hacerlo, has de afrontar lo que dices y lo que haces. Así sea con un superior, o con alguien que esté por debajo de ti en una escala de rangos '

Keiven dice 'lo tendré en cuenta'

Sartek da un trago, distraído.

Keiven dice 'pero... mantengo mi pregunta'

Sartek sonríe ligeramente.

Keiven ha conseguido no bajar la mirada esta vez.

Sartek dice 'cómo es ser soldado? cómo es ser un hombre comprometido? cómo es la lealtad? cómo son el sufrimiento y la entrega? Cómo es dar tanto hasta parecer que no vas a poder dar más...  y seguir dando.. y comprender que la otra persona da tanto o más que tú?'

Sartek observa el rostro de Keiven.

Keiven se retuerce el labio con los incisivos.

Sartek dice 'no es fácil responder a todo ello, verdad?'

Keiven dice 'para nada'

Sartek dice 'pues así es ser Gaidin'

Keiven dice 'llevo algún tiempo preguntándome. Soy soldado de caballería'

Sartek dice 'lo sé'

Keiven dice 'en las tierras fronterizas luchamos contra la Llaga, pero es como si no encontrara un verdadero sentido a mi vida'

Sartek da otro sorbo a la copa.

Sartek dice 'quizás no lo encuentras porque no lo has buscado'

Keiven dice 'seguiré matando engendros hasta mi último aliento, por descontado, pero no me llena el pecho'

Sartek dice 'el sentido de la vida no viene solo, canturreando por los pasillos '

Keiven acusa el golpe, lo de canturrear le ha parecido una crítica directa.

Sartek se afloja la camisa, el fuego ha caldeado demasiado la estancia

Keiven dice 'no impide que cumpla con mis obligaciones, Sartek'

Keiven casi deja caer la copa por el despropósito.

Sartek dice 'el qué?'

Keiven dice 'lo, lo siento...'

Sartek hace un gesto con la mano restándole importancia.

Keiven dice 'no pretendía restar el tratamiento, sigo luchando con mi bestia interior... quería decir'

Sartek dice 'escucha, no estamos en formación, no estamos en una batalla ni en la academia, no estoy pasando revista... y no todo es tu bestia interior'

Keiven levanta la mirada.

Sartek dice 'quieres relajarte? estamos en mi casa'

Keiven dice 'que la música no es un impedimento para el cumplimiento de mis deberes'

Keiven respira hondo tres veces.

Sartek dice 'ah, lo dices por el sentido de la vida que canturrea'? no lo dije con esa intención, pero disculpa si te he ofendido con ello'

Keiven asiente con un gesto de cabeza.

Sartek dice 'no es una crítica a tu... cómo lo llamas? arte? don?'

Keiven dice 'afición, lo llamaría yo'

Sartek dice 'afición, pues'

Keiven dice 'no me considero un artista, aunque me gustaría serlo, sin descuidar mi espada, por supuesto'

Sartek dice 'y te aconsejo que no la pierdas de vista, yo perdí mis aficiones de vista y ya no podré recuperarlas'

Keiven parpadea sorprendido!

Sartek dice 'pero nos estamos desviando de lo que te interesa '

Keiven no se imagina a Sartek, tan recio y serio, teniendo aficiones como la suya.

Sartek dice 'no te gusta el brandy? no lo has probado'

Keiven dice 'nunca... nunca he bebido alcohol'

Sartek señala el fuego.

Keiven dice 'oh'

Sartek dice 'pues tíralo, arde bien'

Keiven dice 'no no'

Keiven da un tiento a la copa, siente como le quema la garganta, pero le gusta el resultado. Tose levemente, tratando de no parecer afectado.

Keiven dice 'está... bueno'

Sartek disimula su regocijo al ver los apuros del chico.

Sartek dice 'voy a contarte algo, si de veras tienes interés '

Keiven mueve la cabeza en afirmación mientras da otro trago a la copa.

Sartek dice 'yo me convertí en un enlace entre torres fronterizas al año de recibir mi espada, y estuve ocupándome de eso hasta que ascendí en la caballería y llegué a capitán'

Keiven asiente de nuevo, ha escuchado la historia.

Sartek cierra los ojos.

Sartek dice 'aquel día la Amyrlin visitó Fal Dara y lord Agelmar me ordenó acompañarla al paso de Nyam '

Keiven acerca la copa a los labios por tercera vez, se está aficionando.

Sartek dice 'Cuando llegamos, la ffortaleza estaba siendo atacada. Fue allí donde todo comenzó, fue allí donde ese sentido dejó de canturrear y comenzó a gritar'

Sartek calla unos instantes mientras evoca.

Sartek dice 'fue a su lado y viviendo tantas vicisitudes que no cabrían en un libro cuando supe lo que quería ser. Una mujer que puede encauzar es muy poderosa, keiven, muchísimo. pero también hay momentos en los que es muy vulnerable'

Keiven dice 'pero no es el poder lo que nos mueve, a menos que...'

Sartek abre los ojos.

Keiven dice 'sea un arma para luchar contra el Oscuro'

Sartek dice 'me refiero al Poder Único, muchacho '

Keiven tiene los ojos brillantes.

Sartek dice 'a veces una espada puede lo que no puede el Poder'

Sartek susurra 'a veces no puede nada'

Sartek da un largo sorbo, muy largo.

Keiven está impresionado.

Sartek susurra 'no eres tan joven como para no saber que la Amyrlin murió...'

Sartek se levanta y deja la copa en la repisa con un golpetazo.

Keiven dice 'no, no lo soy'

Sartek dice 'entonces sabes suficiente como para vislumbrar lo que es ser Gaidin. Quizás es ese el sentido que buscas'

Keiven carraspea antes de preguntar.

Keiven dice 'pod... podría serlo yo?'

Sartek dice 'oh, Luz, claro que sí, solo tienes que quererlo, empacar tus cosas y pedirle de mi parte a alguna Hermana que te abra un acceso a Tar Valon '

Keiven dice 'mmm así, sin más?'

Sartek dice 'te escribiría una misiva para el Señor de Guardianes'

Keiven parece aturdido ante la perspectiva de un cambio tan radical y repentino.

Sartek dice 'pero sí, así, sin más, así es como cambian las vidas, Keiven'

Keiven no acaba de creerselo.

Keiven dice 'hay algo más importante, pero creo que ya me habéis contestado, es acerca de mi idoneidad para ello, siendo tan impulsivo'

Keiven susurra 'por decirlo de alguna manera'

Keiven mira a los ojos de Sartek largo rato.

Sartek sostiene la mirada sin inmutarse

Sartek dice 'no creas ni por un momento que eres el único muchacho impulsivo que existe, allí templarán tu ira, allí te forjarás a fuego lento.. y muy vivo'

Keiven dice 'y os veré allí alguna vez?'

Sartek dice 'vuelves a tratarme con cortesía? después de esa copa de brandy? alguna vez, no te quepa duda'

Keiven dice 'no me considero digno de un tratamiento más cercano, mi capitán'

Sartek asiente con un gesto de cabeza.

Keiven dice 'tal vez algún día consiga ganármelo'

Sartek sonríe por primera vez abiertamente.

Sartek dice 'me gusta tu actitud, llegarás lejos, Keiven Den'Astur '

Keiven dice 'me complace vuestra confianza y me otorga nuevos bríos'

Sartek dice 'pues utilízalos en tu propio beneficio'

Keiven dice 'así lo haré, no defraudaré vuestra confianza en mí'

Sartek siente que Khalindira está más cerca de lo que se hallaba. Esto lo desconcierta y fastidia porque ella no debería haberse ido de Manala.

Sartek dice 'muy bien. ahora terminemos la velada con un poco de esa música?'

Sartek señala el laúd.

Keiven dice 'oh,.. por supuesto'

Keiven toma el laúd en las manos, consciente de que quiere hacer un buen papel en agradecimiento

Sartek se sienta de nuevo, dispuesto a escuchar.

Keiven rasga las cuerdas con languidez.

martes, 23 de mayo de 2017

De Shaeira. Diario (recordando)




Mientras Shaeira vigila a su esposo que sale y entra de un estado de confusión y aletargamiento propios de las heridas que su cuerpo lucha por superar, mientras el Jendai navega a todo trapo rumbo a los Dedos del Dragón, lee su diario personal a la luz de una de las lámparas. El diario que siempre va con ella en su baúl de viaje allá donde quiera que esté. Cualquier actividad es mejor que permitir que sus pensamientos se desplieguen, cualquier cosa antes que permitir que la terrible tristeza por la pérdida de su barco y de toda la tripulación, de su querida Relvana… de todos ellos la venza. Parece que esos halcones realmente saben lo que hacen y ahora las Señoras de las Olas están advertidas. Solo queda esperar.

Día 3 del mes de Adar de 968 NE

Hoy es mi día onomástico. Cumplo once años. A bordo del Leyenda de Corain, navegamos rumbo a Illian. No estoy feliz porque me han vuelto a castigar. A madre no le importa si cumplo años. Bueno, quiero decir que sí le importa, pero le da igual a la hora de ponerme a limpiar pescado si he dicho o hecho algo feo. Padre y ella discutían y claro, yo quería saber por qué. Otra vez el tema este de las Doce y lo difícil que se lo han puesto a madre para llegar a ser Señora de las Olas. A mí me parece que tiene algo que ver con su familia, la de antes de casarse con papá, la familia Dashar, pero prefiero comerme mi fajín y que los extremos me salgan por las orejas antes que volver a preguntar.

Odio limpiar pescado. ¡Esta mañana han sido cuatro cestos antes de los ejercicios! No puedo quitarme la peste de las manos ni así las frote con sal o vino agriado.  ¿Cómo puedo jugar con los demás con esta peste? Bueno, sí, no soy la única a la que castigan así, pero me doy asco a mí misma. ¡Nadie ha limpiado tantos rodaballos como yo!

Dentro de un reloj de arena tengo que ir a tomar mis clases con la Navegante. Eso sí me gusta, aunque ella es muy dura conmigo. Me está enseñando a interpretar las cartas de navegación y a hacer mapas de deriva. Es tan interesante que podría pasar horas en el puente con ella. Y luego, la Detectora de madre me recibirá en la cofa del palo mayor y sé que me hablará del Poder, de los vientos, de las nubes y las tormentas… ¡El Creador quiera que yo pueda encauzar! Lo deseo tanto… Relvana sabe mucho y tiene muchos libros que me deja leer. A veces me llevo alguno a mi litera y lo leo a escondidas para que no me riñan, pero Sinda, que es una envidiosa, siempre me delata si me descubre.

Por la tarde espero que me levanten el castigo, que no me obliguen a cepillar las tablas de cubierta o coser redes, por favor por favor. Porque he oído que vamos a ponernos al pairo del Viajero del Viento. Madre y Malin din Toral Rompedora de Olas se bañarán juntas y las tripulaciones podremos mezclarnos para comer y para contarnos historias.  A lo mejor me permiten ver a Dorile, es tan amable… Bueno, prefiero a mi querida Relvana, pero Dorile también me gusta mucho, y si tuviera que elegir a una maestra después de nuestra Detectora, sería ella.

Y también quiero ver a Jehrmien. Él es más mayor que yo y ya está recibiendo entrenamiento militar, pero creo que le gusta sentarse conmigo y escuchar lo que le cuento, lo que leo en los libros y lo que aprendo en los viajes. Él me explica de sus singladuras y yo le hablo de las nuestras. Ya vio las costas de Shara, ¡es un privilegiado! Padre dice que nosotros pondremos rumbo a tan lejano y misterioso lugar en cuanto volvamos de Illian y descarguemos bodegas.

¿Tendré algún regalo? Es muy pronto para un nombre de sal. ¿Una daga? Dirán que soy muy pequeña para tener una propia, que me apañe con los cuchillos de la utilería de a bordo. ¿Un collar con una cajita de aromas? ¿Unas pulseras? Bah, da igual. Me conformo con que me levanten el castigo y poder saltar al Viajero, con poder echar unas gotas del perfume de madre en mis manos apestosas por si me siento junto a Jehrmien.

Ay, Luz, me llaman como si se cerniera una tempestad sobre el Leyenda…

Shaeira cierra el libro, lo deposita en la mesa y humedece el rostro de Jehrmien con un paño. Volverá dentro de un rato, cuando se cerciore de cómo siguen las cosas en el puente.


De Quadei. Ha sido solo una pesadilla.





Sientes perfectamente el aroma de la madera al quemarse mientras la lluvia golpea tu cara con fuerza.

Escuchas el grito del contramaestre <AL ABORDAJE>.

Tomas la cuerda del Mástil Mayor y te lanzas al navío enemigo, al caer sientes la presión del ambiente, la adrenalina, aprietas tus lanzas entre tus manos y  diriges una de ellas a un Seanchan que recibe el impacto de lleno cayendo instantáneamente en cubierta mientras giras tu segunda lanza y la ubicas en la posición de combate más cómoda para tus habilidades.

Arremetes con fuerza insertando la lanza en un segundo oponente, la estacas justo en su abdomen, la giras intentando perforar más allá de su armadura y lo logras al momento que quiebras la lanza para que no pueda sacarla de su cuerpo.

Sacas la espada de tu cintura y recibes un empujón en el pecho de tu padre mientras grita tu nombre, la flecha que iba dirigida a ti se aloja en el lado izquierdo del pecho de él y cae de rodillas desvaneciéndose lentamente.

Te enfureces y corres en dirección hacia tu próximo enemigo, no hay tiempo para lamentarse, cortas su pierna derecha, giras y lanzas otro corte al espacio que existe entre el casco y la armadura corporal, justo en el cuello.

Sacas tu segunda espada y corres en dirección hacia el siguiente mientras de reojo logras ver como el “Ala del Mar” es reclamada por el océano.

Sigues corriendo e impactas de un golpe con tu hombro a tu enemigo que cae en cubierta al momento que ensartas tu espada en el medio de su pecho.

Te levantas y miras los cielos mientras estos rugen con furia, te golpean con la parte trasera de una espada en la cara y caes al suelo, giras evitando los cortes que te lanzan, logras evadirlo y ponerte en pie, sujetas el brazo de tu enemigo y lo tuerces mientras sientes crujir el hueso, golpe directo a su cara con el codo, te giras y de espalda ensartas la espada en su cuello en dirección hacia arriba.

Miras de reojo, ves unas borlas rojas que tintinean en tu dirección, intentas esquivarlas pero acierta directamente en tu pierna dejándote inmóvil.

Rápidamente te quitas la pica de la pierna izquierda y golpeas con esta misma a tu oponente; se está levantando, tomas su cabeza y la giras, te sientes embravecido por la batalla, la muerte de tu padre comienza a hacer efecto y te llenas de ira.

Una flecha sin haberla previsto se aloja en tu pierna derecha y te clava a la cubierta a la vez que sientes como las fuerzas merman de la herida.

Quiebras la flecha y te levantas, pero te golpean con una patada en el pecho y te lanzan al suelo, te reincorporas y te desarman la espada de la mano izquierda, rápidamente sacas la daga de tu fajín y bloqueas un ataque que te roza y te deja un ligero corte en la mejilla.

Saltas y haces un giro en el centro de tu cuerpo esquivando un golpe de abanico del hacha de una especie de gigante revestido con una armadura negra.

Vas en dirección a popa y de un empujón lanzas a dos enemigos por la borda, tus compañeros y hermanos de armas siguen peleando por todo el navío.

Ves como el gran hombre gira su hacha y golpea con un volteo el torso de otro compañero y este es lanzado hacia los barriles que están cerca del segundo mástil, tomas aire y corres en dirección a tu enemigo intentando salvar la vida de tu compañero, te deslizas por el piso de cubierta gracias a que esta mojada por la lluvia y cortas los tobillos de tu enemigo en ese movimiento.

El gran hombre cae de rodillas y lanza un estremecedor grito que te eriza la piel, sin más, golpeas su pecho con la rodilla y clavas la daga en su cabeza atravesando el casco dejando el cuerpo sin vida al instante.

KAZAK! El rayo impacta el barco y este cruje fuertemente, la batalla continua y cada vez quedan menos compañeros, pero ninguno ha abandonado sus posiciones de combate.

Continuas peleando y con cada gota de sangre que expulsa tu cuerpo sientes como las fuerzas te abandonan tras ellas, te sientes mareado y a la vez enérgico, te apoyas en el borde del barco!

KAZAK! Otro rayo impacta el navío y la madera comienza a crujir más fuerte, mientras te aferras fuertemente a la borda del navío, una explosión te expulsa lejos mientras cierras tus ojos y sientes como eres disparado agresivamente fuera del barco.

Mientras sientes como flotas en el mar escuchas a lo lejos: Despierta, Quadei Despierta…

Despiertas y tomas la daga de tu cintura y la pones en el cuello de alguien.

Dannahieri dice ‘Quadei, tranquilo, soy yo… Dannahieri’

Quadei mira a Dannahieri mira con las pupilas dilatadas.

Dannahieri pone su mano sobre la mano de Quadei y baja la daga lentamente.

Dannahieri dice ‘Tranquilo, solo ha sido una pesadilla’

Quadei reacciona y mira a Dannahieri y se restriega los ojos.

Quadei dice ‘Lo siento… no sé qué decir’

Dannahieri susurra ‘Tranquilo, no sucede nada, bebe un poco’

Dannahieri ofrece un vaso de agua mientras que con un trapo quita el sudor de la frente de Quadei con una sonrisa cálida.

Quadei dice ‘Necesito tomar aire’

Dannahieri dice ‘Claro vamos a cubierta’

Quadei se levanta y junto a Dannahieri abandonan los camarotes de la tripulación para dirigirse a cubierta.






De Shaeira y Jehrmien. Tras el naufragio.


Participantes:
Ayrila, Shaeira, Jehrmien (punto de vista neutro)


El Jendai resplandece bajo los primeros rayos de sol.

En el puente de Mando, Ayrila, la Detectora de Vientos de la Señora de los Barcos señala a la Navegante con su mano derecha llena de pulseras el barco que se acerca a toda vela hacia el Jendai.

La Navegante asiente y grita unas ordenes que rapidamente se diseminan por toda la cubierta.

Varias de las velas del Jendai comienzan a ser arriadas.

Shaeira en su camarote, detecta que el Jendai pierde ímpetu y extrañada, se levanta y mira por el ojo de buey

La Navegante, tras discutir unos segundos en voz queda con la Detectora, da la orden de soltar anclas.

Shaeira abandona el camarote y se dirige a traves de los pasillos hacia la escala de proa. Se detiene un momento al escuchar el ruido de la cadena del ancla

Shaeira niega con la cabeza y reinicia el paso mas vivamente hasta salir a cubierta.

La tripulacion trabaja con eficiencia y rapidez. A medida que algunos marinos se cruzan con la Señora de los Barcos, le hacen un leve gesto de reconocimiento. NO por falta de cortesia, sino porque en alta mar la prioridad es la navegacion y no las ceremonias.

Shaeira saluda a los tripulantes con un ademan de la cabeza sin detenerse hasta alcanzar la timonera

Ayrila ve a Shaeira subir la escala y alerta a su interlocutora con un gesto.

Shaeira ya junto a Navegante y Detectora, las interpela con la mirada antes de hablar mientras observa las velas arriadas a medio mastil.

Shaeira dice 'que esta pasando aqui? por que nos detenemos? llevamos retraso'

Ayrila señala el Rasador que esta proximo ahora al Jendai, con varios banderines de emergencia desplegados.

Shaeira se fija en el navio que quedaba a su espalda y frunce el ceño, no es habitual que un barco ponga rumbo tan directo hacia el Jendai, y no es ninguno de los de las Señoras de las Olas con las que ha de reunirse

Ayrila dice 'Solicitaron urgente asistencia, necesitan abordar un herido grave y de suma importancia. Al menos es lo que las señales de su Detectora me han indicado, Shaeira. '

Shaeira siente un estremecimiento en la espalda y la piel se le eriza.

La Navegante dice 'Lo siento, Señora, pero me vi obligada a dar la orden de detener la marcha. Bien sabes que no usamos esas señales a la ligera.'

Shaeira asiente, preocupada, los ojos entornados para distinguir bien el pabellon del Rasador, es del clan Catelar.

Una serie de luces se recortan en el firmamento. La Detectora se lleva la mano a la boca en señal de estupor.

La Navegante suelta una maldicion y mira a Shaeira con nerviosismo.

Shaeira susurra 'por los Ocho mares y los doce vientos...'

Shaeira dice 'bien, dejad que se pongan al pairo y lanzad un cabo de abordaje'

La Navegante asiente y rapidamente baja los escalones voceando ordenes a la tripulacion.

Shaeira intenta mantenerse serena, pero algo asi, tan anormal, no puede indicar mas que una tragedia que no quiere ni imaginar

El Rasador se coloca al pairo del Jendai y las tripulaciones proceden con eficiencia para amarrar cabos de abordaje. Acto seguido, tras los saludos entre las navegantes, unas hangarillas pasan de una borda a la otra y seguidamente a la cubierta del Jendai.

Shaeira se aparta para no estorbar la maniobra, ni siquiera desea que nadie tenga que detenerse a saludarla, deja que eso corra de cuenta de la navegante.

Despues, cuando los tripulantes depositan la angarilla en cubierta, las ordenes vuelven a elevarse en el aire, se sueltan cabos y el rasador, lentamente, se aleja del Jendai.

En cuanto la tripulacion se ocupa de aprestar de nuevo el aparejo para reanudar la travesia, Shaeira se acerca despacio a la angarilla y se arrodilla junto a ella. No puede por menos que averiguar quien tiene tanto poder como para que el Jendai detenga la singladura.

El hombre que esta depositado en la camilla tiene un aspecto deplorable. Esta casi desnudo, con los restos de lo que otrora fueron unos pantalones de seda hechos girones, el cuerpo sucio, el cabello pegoteado de sangre seca y sal.

En el barco que lo ha traido hasta aqui le dieron los cuidados basicos, tratando de rehidratarlo, de enfriar su cabeza azotada por la insolacion, de limpiar sus heridas mas graves. Pero no se atrevieron a mas, por lo delicado de su estado y por miedo a producirle daño siendo quien es.

Shaeira aparta un poco el lienzo que cubre la cara del herido, temiendo lo peor, pero a un tiempo incapaz de desterrar el terrible presentimiento

Shaeira se lleva una mano a la boca por ahogar el grito que quiere brotarle de lo mas profundo

Shaeira susurra 'Jehrmien.. esposo mio '

La tripulacion casi al completo rodea al herido y a la Señora de los Barcos, con rostros que van desde la contrariedad mas grande hasta el estupor mas sincero.

Jehrmien respira agitada y dificultosamente.

Shaeira necesita unos segundos para recobrarse del horrible impacto que la vision de su esposo le ha provocado.

La Detectora, consciente de que es un momento de vulnerabilidad para la Señora de los Barcos, se gira hacia la tripulacion y con los brazos en jarras espeta 'acaso no teneis trabajo que hacer? Moveos o le indicare a la Navegante que os cuelgue como boquerones de ahumadero.'

Shaeira se pone en pie y a su vez, con la voz algo entrecortada, ordena que lleven al herido a su camarote.

La marinería regresa prontamente a sus tareas, evitando  mirar a Shaeira a los ojos. Un par de marineros fornidos cogen la angarilla y cumplen rapidamente la orden de su Señora.

La Detectora le hace un gesto a Shaeira indicandole que la llame si la necesita y sin mas se dirige hacia el puente de mando. Las palabras sobran.

Tras varias horas de vigilia, y mientras Jhermien permanece sumido en un profundo sueño, Shaeira percibe que su respiracion ha cambiado y que ademas, su esposo pareciera moverse constantemente.


El camarote de la Señora de los Barcos
El camarote es grande.  Se va estrechando cada vez mas  hasta llegar al  final
donde hay una  cama empotrada y oculta tras un delicado dosel de seda sharani.
La unica  escotilla esta a un lado de esa cama como una aureola ,  tiene una
cortina azul brillante que se mece levemente dejando pasar algun rayo de luz.
Hay tambien luz artificial, una esfera de diamantes emite un destello roto en
pedazos.  Protegida tras una vitrina de cristal,  la huella de las diferentes
Señoras se muestra en forma de joyas que han perdurado despues de su relevo o
desaparicion: La diadema del Aroma de los Ocho, el sello de la familia Dashar,
un brazalete con el emblema de los Jubai,  una pequeña perla de  la que fue la
Señora mas joven. El emblema del clan Korain destaca entre todas ellas por ser
el de la Señora actual.

Shaeira se sienta junto a su esposo en la cama, con mucho cuidado de no hacerle daño y acaricia su rostro

Shaeira susurra 'Jehr, puedes oirme? soy yo, soy Shaeira '

Jehrmien abre los ojos y agita la cabeza de lado a lado, nervioso, temblando.

Shaeira sigue acariciando con delicadeza la frente de Jehrmien con una mano mientras que con la otra coge un paño y lo embebe en el liquido que alguien ha dejado sobre una mesilla. Con el humedece los labios de su esposo y deja caer unas gotas en su boca.

Jehrmien susurra 'Shae... mi shae... no... estoy muerto... '

Shaeira susurra 'no, querido, no estas muerto, estas en casa'

Jehrmien abre mucho los ojos y rebulle.

Jehrmien susurra 'no hay casa... yo... fracaso...'

Shaeira susurra 'calmate, esposo, estas a salvo, estas conmigo'

Shaeira acerca los labios a la frente de Jehrmien, esta caliente, pero su temperatura no es preocupante por el momento

Jehrmien susurra 'Relva... perdon... Relvana no!!.. NOOOOO'

Jehrmien grita frenetico, las lagrimas llenas sus ojos.

Shaeira se inclina sobre el y lo abraza con mucho cuidado

Jehrmien se aferra a su esposa con todas sus fuerzas, con panico, desesperado.

Jehrmien dice 'salvame, Shae'

Shaeira susurra 'Jehr, mi norte, tranquilizate, por la Luz, calmate '

Shaeira dice 'estas salvado, querido, estas en el Jendai, puedes comprender eso?'

Shaeira mece ligeramente a Jehrmien como si lo acunara.

Jehrmien llora como un niño. Como nunca Shaeira le vio ni le oyo llorar.

Shaeira susurra 'llora, esposo, deja que esa amargura  horrible salga fuera de tu alma'

Shaeira besa las lagrimas de semejante llanto desesperado, luchando por no perderse en la angustia de ver asi a su esposo.

Jehrmien se aferra a su esposa como si fuera la unica tabla en medio de una tormenta en alta mar.

Shaeira canta suave una de las canciones que suele cantar a pleno pulmon su marido cuando faena en cubierta.

Jehrmien dice 'Shae... perdi el Leyenda... soy tu vergüenza... te he fallado, le he fallado a todos... Y Relvana... y Dermira... Luz...'

Shaeira susurra 'calmate y cuando puedas me contaras lo que ha sucedido, esposo, pero primero debes intentar  calmarte... estas malherido '

Jehrmien empuja suavemente a Shaeira y la mira a los ojos fijamente, con los suyos enrojecidos.

Shaeira sostiene la mirada de Jehrmien, la suya llena de ternura, comprension y desesperanza

Jehrmien dice 'No hay tiempo... reune a los barcos, Shae... debemos rescatar a Relva!!!'

Jehrmien le devuelve en cambio una mirada suplicante. Una mirada llena de vergüenza. Una mirada llena de dolor.

La expresion de Shaeira se ensombrece como si una nube de tormenta atravesara sus ojos.

Jehrmien susurra 'Por favor...'

Shaeira dice 'quiero saber que ha sucedido, no te das cuenta de que tu actitud ahora mismo es desesperada? no sabes que no puedo actuar a ciegas sin conocer los acontecimientos?'

Jehrmien la mira como si no la conociera y niega con la cabeza, apesadumbrado.

Jehrmien dice 'No hay tiempo para eso Shae. Relvana esta atada como un atun a un sedal, y si dejamos que el barco se aleje demasiado jamas la rescataremos. todo es mi culpa, por necio, por no escuchar yo... '

Jehrmien crispa las manos en el aires y su voz se entrecorta.

Shaeira se estremece  y de pronto siente mucho frio

Jehrmien al ver el estremecimiento de su mujer, respira  profundamente para controlarse, tratando de visualizar la llama, de arrojar sus emociones al vacio. Tras varias inspiraciones y exhalaciones, su rostro recupera algo de serenidad, tras lo cual coge una de las pequeñas manos de su esposa.

Jehrmien dice 'Amor, perdoname. Te lo explicare para que puedas actuar, porque esta claro que yo en este estado no sirvo para nada. '

Shaeira dice 'Jehrmien, esposo, no estas ofreciendome un informe del que yo pueda colegir  nada claro, como bien dices '

Shaeira coge el paño y vuelve a humedecer los labios y el rostro de Jehrmien

Jehrmien dice 'Shae, ordena a todos los barcos alejarse de Ebou Dar. Los Seanchan estan llegando a sus costas, y esta vez no son dos o tres embarcaciones. Son decenas de ellas, algunas gigantes y ademas...'

Jehrmien traga saliva y se empapa los labios con el liquido que su mujer acaba de depositar en ellos.

Shaeira cierra los parpados con fuerza, lo mas temido, la peor amenaza despues de la Ultima Batalla se convierte en realidad.

Shaeira susurra 'esposo, el Leyenda... la tripulacion...'

Jehrmien aprieta la mano de su mujer, intentando darle animo. Un animo que el mismo no tiene.

Shaeira se suelta y por un momento se abraza a si misma respirando con cierta dificultad

Jehrmien dice 'Han regresado al Mar, estrella de mis noches. ' La amargura tiñe las palabras del hombre.

Shaeira sacude la cabeza y un leve tintineo flota en el camarote. Respira profundamente y abre de nuevo los ojos

Shaeira susurra 'que la mar los acoja en su seno '

Jehrmien susurra 'Y que el Creador les guie en su viaje para que pronto vuelvan a surcar los mares de la vida. '

Shaeira se levanta de subito, los ojos refulgentes, y retoma la conversacion interrumpida por el desgarrador sentimiento de perdida

Shaeira dice 'y ademas que, esposo?'

Jehrmien se recuesta un poco, el dolor no le permite seguir incorporado, y la cabeza le da vueltas. Ademas que sus pensamientos por momentos se vuelven confusos y ... ajenos?

Shaeira se emplea en quitarle los jirones de ropa que la tripulacion del Rasador no le habra quitado por deferencia

Jehrmien dice 'Shae... deja eso y escuchame'

Shaeira lanza los retazos de seda roja con rabia hacia todos los lados, sin detenerse.

Jehrmien dice 'Shae... ya se que necesitas mantenerte en movimiento cuando estas disgustada, pero no puedo gritar ni moverme. Sientate y escuchame ahora!'

Shaeira se detiene en seco y se queda junto a la cama, sin sentarse en un primer momento. Luego recuperada una cierta calma, vuelve a tomar asiento junto a Jehrmien.

Jehrmien asiente lentamente. Conoce demasiado a su esposa como para valorar el gesto.

Jehrmien dice 'Shaeira, la situacion es aun mas grave. '

Shaeira coge otro paño y va restañando poco a poco las heridas de su esposo.

Shaeira dice 'mas grave, Jehr? Que puede ser mas grave'

Jehrmien dice 'Si, Shae. La flota que avanza hacia Ebou Dar ademas de numerosa, trae barcos de un tamaño que ni siquiera podriamos imaginar. Y con ellos, vienen no solo miles de soldados. Hay cientos de Suldam sin Damane, que vienen listas para capturar a nuestras mujeres. '

Shaeira mira con desolacion las heridas, cosidas en el otro barco, quemaduras a las que han aplicado balsamos y su expresion se llena de una ternura hondamente preocupada. Luego mira a los ojos de Jehrmien.

Jehrmien dice 'Y aun peor...'

Shaeira se queda quieta, con el aliento reretenido.

Jehrmien tensa un segundo la mandibula, y cierra los ojos evocando esa fatidica noche.

Shaeira aguarda, tensa como una driza puesta al limite

Jehrmien dice 'En esos barcos alojan a los lagartos voladores esos, capaces de transportar ejercitos y asaltarnos no solo por mar, sino tambien por aire. Asi es como sus Damane destruyen nuestras velas dejandonos incapacitados de huir. Entonces se dedican a atar a nuestras Detectoras y las usan contra nosotros. Con cada ataque no solo no pierden poder, sino que se hacen mas y mas fuertes. Ordena a los barcos replegarse, y hazlo YA!'

Shaeira se esfuerza por asimilar esas imagenes, tantas veces escuchadas en los ultimos dias, tan desconocidas para ella

Shaeira dice 'nuestro rumbo se aleja de Ebou, esposo, fondearemos cerca de por donde llegaran los barcos de las Doce, solo Harine navega por el Erinin desde Cairhien, y no parece que haya peligro para ella. No tengo modo de avisar a los demas, como no sea que esas aves realmente funcionen'

Shaeira susurra 'no podemos hacer mucho ahora mismo, Jehrmien '

Jehrmien niega obstinadamente.

Shaeira endereza la espalda.

Shaeira dice 'no, que?'

Jehrmien dice 'Shae, ordena replegarse a Tremalking y abocate a preparar las defensas. Debes regresar ahora a dique seguro. '

Shaeira vuelve a levantarse, envarada, los brazos en jarras , los senos palpitantes.

Shaeira dice 'Jehrmien, por los Ocho mares, no puedo hacer eso, esa reunion es importante, el mismisimo Coramoor pide audiencia, que crees que hace la Señora de los Barcos? esconderse? replegarse?'

Jehrmien se incorpora aunque todo le da vueltas. La Tormenta esta a punto de desatarse, todo el lenguaje corporal de su mujer lo anuncia.

Shaeira dice 'desde cuando debo meter la cabeza dentro de una caracola y dedicarme a escuchar la musica de las olas en su interior?'

Jehrmien dice 'Desde que la seguridad y tal vez la supervivencia de tu pueblo al completo esta en juego, mujer'

Shaeira dice 'Tumbate, por la Luz! vas a quedar blanco como esa sabana, y solo el Creador sabe lo imposible que es eso'

Jehrmien entrecierra los ojos y no solo no se tumba sino que se envara , aun a costa del dolor.

Shaeira dice 'no me pidas eso, no tu, no cuando en los ultimos dias no hago mas que decirle a jovenes asustados y vengativos que no podemos dedicarnos a perseguir seanchan! que hay otras cuestiones que debemos tratar. Y si, no me estas diciendo que los persiga, sino todo lo contrario,, ya lo se, pero no voy a quedarme en dique seco dejando pasar los acontecimientos del mundo por delante de nuestras proas sin implicarnos '

Jehrmien niega con la cabeza y alza una mano pidiendo a Shaeira que se calme.

Shaeira baja los brazos, pero se queda de pie, balanceandose levemente con el vaiven del navio que ya navega a toda vela.

Jehrmien dice 'Cuando empiezas a hablar atropelladamente como una confinada, es cuando tampoco escuchas. Puedes parar un segundo?'

Shaeira no dice nada, solo lo mira fijamente.

Jehrmien sostiene la mirada, aunque no puede dejar de pensar en la hermosura de esos ojos grises ahora furiosos.

Shaeira se ablanda un poco viendo tanto amor en los ojos de su esposo

Jehrmien dice 'Shae, prefiero tragarme un saco de espinas antes que discutir sobre los asuntos que tienes entre manos con ese conglomerado de gaviotas gordas y viejas. '

Shaeira inspira profundamente.

Jehrmien dice 'Pero si llevas el Jendai y estos pelicanos hambrientos de Señoras llevan sus naves insignia a una reunion en altamar, estareis expuestas a un desastre. Si los Seanchan se hacen con las detectoras de las Doce, las mas poderosas y sabias de nuestro pueblo y hunden los navios insignia de cada Clan, la guerra habra terminado. '

El Jendai da un bandazo y Shaeira  compensa el brusco movimiento echandose un poco hacia adelante.

Jehrmien dice 'Entiendes que estoy hablando de estrategia militar, y no simplemente de viejos cormoranes comiendo mojarritas y picoteandose unas a otras solo para compensar sus carencias emocionales?'

Shaeira se da cuenta del terrible esfuerzo y del dolor que debe de estar sufriento su esposo y vuelve a sentarse.

Jehrmien al ver que se sienta, se deja caer sobre las almohadas.

Jehrmien susurra 'Gracias...'

Shaeira dice 'no te permito que hables asi de ellas, Jehrmien, manten quieta esa lengua atroz'

Jehrmien suelta una carcajada estruendosa, pero el dolor de una punzada a la altura de las costillas la ahoga casi al instante.

Shaeira acaricia la cara de Jehrmien, su colera aplalcada ante el sufrimiento que denota el rostro de su esposo.

Shaeira dice 'que propones, esposo? debo reunirme con ellas, es tan urgente como alguna de tus valiosas entregas '

Jehrmien dice reuniros, pero o lo haceis en Tremalking, o remontais algun Rio. Los barcos de los Seanchan no podran seguiros, porque el calado los hara encallar ni bien lo intenten. Y utiliza los malditos pajaros, pero no sigas avanzando hacia el mar sin dar aviso' Cada minuto que perdemos en esta discusion, nuestra flota corre mas y mayor peligro, Shae, entiendelo'

Jehrmien habla con seguridad, pero suaviza el tono en la ultima frase, para lograr que su esposa baje un poco la guardia, de lo contrario no habra forma de hacerla escuchar.

Shaeira suspira sonoramente intentando minimizar su frustracion, su colera, su tristeza, todo el dolor que todavia no ha caido sobre ella a raiz de la tragica noticia de la desaparicion de su familia de alta mar.

Jehrmien la coge de la mano y la tironea suavemente hacia el, pero ella se resiste.

Shaeira dice 'esta bien, esposo, pero sera imposible dar aviso a todos los navios, los hay desplegados por todo el Aricio, por todas las costas. Remontaremos el Erinin y le cortaremos el avance a Harine, las demas tendran que aproar hacia el continente '

Jehrmien asiente con resignacion.

A continuacion comienza a explicarle a su esposa sus planes para la defensa con voz solenme y casi proclamando.

Shaeira levanta una mano interumpiendole, los ojos muy abiertos.

Jehrmien esta ensimismado en sus pensamientos y continua con su explicacion hablando cada vez mas rapido, evocando una estrategia que le parece brillante y oportuna.

Shaeira dice 'esposo, por todos los vientos, callate!'

La palabra Callate se clava como un harpon en el corazon del Atha'an Miere que la mira con estupor.

Shaeira susurra 'por la Luz...'

Shaeira mira a su esposo como si jamas lo hubiese visto antes.

Jehrmien dice 'Por que me callas tu tambien asi? Eso fue casi lo ultimo que me dijo Relvana...'

Shaeira dice 'oh, lo siento, querido, lo siento... es que...'

El rostro de Jehrmien se vuelve sombrio.

Shaeira susurra 'estas hablando en lengua antigua, entendi algunas palabras'

Jehrmien levanta la vista y mira a su mujer como si estuviera loca.

Jehrmien dice 'YO? Pero si apenas si puedo hablar nuestra lengua...'

Shaeira mira sorprendida hacia los libros que hay en las estanterias en uno de los mamparos.

Shaeira dice 'te digo que estabas hablando en antigua lengua Jehr'

Jehrmien dice 'Y yo te digo que te has insolado o aspirado alguno de tus medallones y no te dejan respirar normalmente'

Shaeira iba a darle un cachetazo a Jehrmien, pero se contiene.

Shaeira dice 'has estado estudiando mis libros a mis espaldas? no es momento de alardes...'

Jehrmien dice 'Claro, porque me sobra el tiempo para ponerme a leer y hacerme pasar por una estirada señora de las anchoas'

Shaeira de pronto, comienza a temblar y sus labios se estremecen esforzandose por ocultar el llanto que le sube de las entrañas.

Jehrmien masculla una groseria contra si mismo y rapidamente intenta incorporarse, aunque su cuerpo no se lo permite.

Jehrmien susurra 'Shae, mi vida... perdoname...yo... estoy muy tenso... no quise...'

Shaeira apoya la cabeza con cuidado sobre el pecho de su esposo.

Jehrmien la rodea con sus fornidos brazos con cuidado y sin mencionar que, aunque ligero, el peso de su esposa le genera presion sobre una zona ya de por si adolorida.

Jehrmien dice 'En antigua lengua o en la que sea, necesitamos esos arqueros, Shae'

Shaeira susurra 'algo de flechas habia entendido Jehr... arqueros? mira, eso lo hablaremos cuando te repongas un poco, no tenemos arqueros, jamas hemos usado arcos...'

Shaeira sigue temblando, estremecida entre los brazos de Jehrmien

Jehrmien dice 'Lo se, pero si no encontramos metodos para derribar a esos lagartos, estaremos perdidos. Habla con las Doce, con el Coramoor, si es preciso pide ayuda a las Aes Sedai. La barracuda enana y colorada esa con la que te reuniste en Tar Valon se comprometio a enviarnos confinadas que enseñarian a nuestras Detectoras. Tal vez conozcan tejidos que sirvan a este proposito. Todo valdra, asi que piensalo y no dejes pasar tiempo'

Shaeira ahora si da un cachetazo en el hombro de su esposo tras incorporarse un poco

Jehrmien gime de dolor fingidamente, y notando que ella sigue temblando la estrecha con mas fuerza.

Shaeira susurra 'cuantas perdidas deberemos afrontar hasta que esto termine de una u otra forma? '

Jehrmien dice 'Cuanta sal hay en el agua del Mar, cielo?'

Shaeira susurra 'el Coramoor tendra que hacer algo con esos seanchan si quiere pactar cualquier cosa con nosotros...'

Jehrmien respira sonoramente por la nariz, sin decir nada.

Shaeira suelta un improperio propio de marinos de taberna confinados y por fin da rienda suelta a sus sollozos.

Jehrmien suspira profundamente. Sabe que es bueno escuchar eso, porque Shaeira cuando suelta su ira, luego recobra una mente fria y calculadora que tomara las mejores decisiones para su pueblo. Sin decir mas, la arrulla en sus brazos, compartiendo su dolor y cargando con el suyo propio en silencio.

Despues de unos minutos, Shaeira besa a su esposo que esta traspuesto por el dolor y el agotamiento y levantandose, recompone su fajin y se dispone a volver al puente para dar sus ordenes a la navegante


Navegaran hacia los Dedos del Dragon donde ningun barco seanchan podria acosarlos, al menos de cerca. Alli, las Doce celebraran la urgente reunion, mas urgente que nunca.

lunes, 22 de mayo de 2017

De Jehrmien. Un sueño que naufraga.



El sonido sibilante paso a escasos metros de su cabeza, y el calor lo sofoco en medio de la batalla.
La bola de fuego impacto contra el palo mayor, que ya mostraba varias marcas negras producto de impactos anteriores.
Aun así no se detuvo. Asestaba golpes de espada a diestra y siniestra, pero era difícil golpear a esos condenados hombres embutidos en esas corazas tan cerradas. No entendía como podían moverse, ni siquiera respirar, cuando además las coronaban con esos cascos siniestros que los hacían parecer grillos.
La tripulación luchaba con fiereza contra la avanzadilla que los había abordado vía aérea. Y los estaban repeliendo.
Pero le preocupaba otra cosa.
Las bolas de fuego y los rayos no venían de los lagartos que volaban en circulo sobre el barco tras haber descargado su cargamento de invasores Seanchan.
Trabando espada contra espada, le asesto un duro golpe de escudo en el rostro al hombre con el que luchaba y cuando este se desestabilizo, lo remato con la espada en el cuello. Ese y la parte inferior del rostro era el único punto vulnerable en la defensa de sus enemigos. Y se encargo de vocearlo a sus hombres mientras continuaba luchando y animándolos en medio de una Tormenta de Acero. Su nombre de Sal. Shaeira nunca había entendido el motivo hasta la primera vez que le vio luchar. Shae…
Un puñal estuvo a punto de cruzar su corazón por la espalda, si no fuera por la oportuna intervención de Relvana, que acababa de lanzar al trapero asesino volando por los aires.
“Deja a Shae ahora y concéntrate, estúpido” – se dijo a si mismo mientras se libraba de su atacante y se dirigía en ayuda de un joven tripulante que estaba siendo flanqueado por dos enemigos. En su trayecto, se permitió hacer un gesto de agradecimiento a la Detectora, quien lo correspondió con un seco cabeceo. La mujer aun estaba enojada.
Ya hablarían y se disculparía con ella como correspondía. Debería haberla escuchado. Shaeira lo hubiera hecho.
El sonido de la batalla parecía empezar a decaer y también parecía que habían repelido el ataque. Si solo quedaba una de esas mujeres Seanchan encadenada a otra, Relvana y sus mujeres finalizarían el combate. Con suerte los daños no serian suficientes y si navegaban a toda vela impulsados por los vientos tejidos por…
Se detuvo en seco.
El mar brillaba en rojo y fuego, como consecuencia de botes y restos de barandales quemados que flotaban en las aguas del Océano Aricio. Y detrás de esos resplandores, una gigantesca sombra se movía a una velocidad imposible para una embarcación de semejante tamaño.
Y no había dudas del origen de la embarcación, ya que tenia esa forma característica de caja rectangular con sus velas cuadradas.
Era el barco Seanchan mas grande que jamás había visto. Y venia a toda vela hacia ellos.
-Dermira, Relvana, retirada!! Dejad el combate y sacadnos de aquí AHORA!!!
La Navegante, que luchaba por evitar que los Seanchan llegaran al puente de mando grito algo ininteligible en medio del sonido del combate y se encaramo a  una baranda que había sido destrozada por un impacto enemigo, para luego trepar hacia el timón, al tiempo que Relvana corría hacia el mismo sitio seguida por sus aprendizas, quienes al llegar a la escalera se detuvieron y espalda con espalda comenzaron a repeler a los soldados imperiales con el poder.
-         Luz, si Relvana nos saca de aquí, le permitiré azotarme y colgarme por los pulgares una semana seguida.
Siguió gritando ordenes y luchando con renovados brios. había que librarse de los invasores para poder enfocarse en la navegación y huir. No tenían oportunidad contra una embarcación de esa eslora. Debía transportar al menos cinco centenares de hombres.
Las velas se soltaron y el viento comenzó a arreciar. El barco comenzaba a moverse.
La tripulación entonces pareció recobrar toda su fuerza y rápidamente empezaron a caer los soldados que quedaban, unos sobre las tablas de cubierta, muertos, y otros eran directamente arrojados al mar, en donde no podían nadar ni flotar por el peso de sus corazas. Una muerte atroz.
“Una muerte merecida, condenados hijos de las arenas!” – mascullo Jehrmien al tiempo que sus hombres se agrupaban en torno a el y cercaban a los últimos invasores.
-         No los matéis. Tomadlos prisioneros, la Señora de los Barcos querrá llevarlos ante el Consejo de las Doce para ser interrogados.
Los Seanchan, igualmente, no parecían dispuestos a rendirse, sin importar la inferioridad numérica ni el desventajoso numero. Hicieron falta cinco marinos por cada Seanchan para poder desarmarlos, reducirlos y atarlos.
-         Esta batalla ha terminado. Dejad de resistiros.
Uno de los Seanchan sonrió desdeñosamente.
-         Eso dices tu, esclavo de las marath’damane.- dijo con su forma tan exasperante de hablar, arrastrando las palabras.
-         No, barracuda invasora. Eso lo dice la realidad.
El Seanchan rió desdeñosamente. Una risa carente de emociones.
-         Es bueno que te parezca gracioso estar atado como un bacalao antes de ser echado en el puchero.
-         Lo que me parece gracioso es tu corto entendimiento de la realidad, estúpido.
Uno de los tripulantes le dio un puñetazo directamente en el mentón, que sonó muy fuerte. El Seanchan sin embargo, solo se limito a escupir la sangre y algún trozo de diente sin siquiera quejarse.
-         Solmar, no tratamos así a nuestros prisioneros, retírate – grito el Maestro de Armas a su hombre.
-         Oh, no te preocupes, marino. Pronto sabrás como tratamos nosotros a los nuestros...
Jehrmien observo al hombre. Tenia medio labio colgando, sangraba profusamente y su sonrisa no se había borrado de su rostro, tan solo se había deformado. O tal vez vuelto mas siniestra.
Iba a replicar cuando escucho un sonido aterrador. Y otro. Y otro mas.
Se incorporo y giro su cabeza y parte de su cuerpo hacia el puente de mando, al tiempo que sus hombres hacían lo mismo. Y entonces supo que estaban perdidos.
Tres enormes lagartos volaban en círculos alrededor del palo mayor. Y sobre cada uno de ellos había al menos una docena de mujeres. Varias ataviadas con el temible vestido azul y rojo y el brazalete plateado en su muñeca. Algunas llevaban atadas mujeres que vestían de gris  por el cuello. Otras solo llevaban la correa rematada con el collar abierto.
El horror y el pánico atenazaron sus músculos.
Grito con todas sus fuerzas a Relvana. Pero era tarde.
La mujer estaba petrificada, no movía un solo músculo y en su rostro siempre impasible, había ahora un terror paralizante.
Desesperado ordeno a sus hombres atacar, corrió hacia el puente de mando sin quitar sus ojos de los negros ojos de la Detectora.
Uno de los lagartos había descendido y las Suldam se movían rápidamente. Las que llevaban Damane daban ordenes a estas, y las bolas de fuego comenzaron a impactar por toda la cubierta, contra sus hombres, que caían envueltos en llamas y gritando desesperados.
Pero no había visto lo peor. Las otras, las que llevaban el a’dam libre, se dirigían hacia las detectoras.
corrió con mas fuerza, saltando y esquivando fuego, astillas, partes de quienes eran su familia en el mar.
Vio a Dermira interponerse entre una Suldam y Relvana. Apuro mas la marcha. Aun estaba a tiempo. Aun…
Un rayo golpeo a la Navegante de lleno en el pecho. Para cuando acabo de caer, su inerte cuerpo estaba ennegrecido por la descarga.
Apretó la mandíbula con fuerza, el corazón se le estaba desintegrando como la espuma en la costa cuando el sol la baña.
No había tiempo para llorar. Sus ojos estaban fijos en Relvana y en la distancia que le faltaba para alcanzarla. La Detectora lo miraba con tristeza. Fue un instante en donde ambas miradas parecieron unidas para siempre en el dolor y la gratitud por los años de amistad y por todo lo vivido.
Y entonces, el collar se cerro en torno al cuello de la mujer, que cayo al suelo de rodillas, mientras una Seanchan tiraba de la correa y le daba ordenes como si fuera un lobo marino al que quiere amaestrar.
La visión se le nublo, todo era sangre y odio… infinito odio. corrió a grandes zancadas. Solo había un objetivo en su mente ahora: matar a esa mujer y liberar a su Detectora, a su amiga.
Su ímpetu fue tal que todas las Suldam acabaron reparando en el cuando se abrió paso en medio de un huracán de estocadas, saltos e ira.
Las mujeres gritaron sus ordenes. El palo mayor recibió una docena de impactos, y entonces el  navío se estremeció.
Luego el viento lo empujo y lo envió rodando por la cubierta.
Se puso en pie rápidamente, pero las mujeres ya estaban subiendo a lomos del Raken.
-         no os llevareis mi familia, mi barco y mi honor en esa condenada lagartija.
corrió hacia el puente cogiendo la espada en el camino. Y entonces, desde los otros dos Raken, los ataques al palo mayor fueron mas duros. El barco dio un bandazo y Jehrmien apenas pudo sostenerse, saltando en el ultimo minuto y cogiendose de un barandal.
Los Seanchan ya tenían lo que querían. Era el final.
Intento en vano moverse nuevamente hacia donde la Suldam arrastraba a Relvana… pero no fue posible. El Raken desplegaba sus alas y el palo mayor se mecía inestablemente, entre crujidos que no auguraban mas que un posible desenlace.
Otro bandazo, y el barco se inclino en un ángulo que presagio el final. El palo mayor cedió en el momento en que el lagarto levantaba vuelo. Grito con todas sus fuerzas el nombre de la Detectora. Pero su grito fue ahogado por el estruendo del grueso madero chocando con la cubierta y haciéndola añicos.
Desesperado trato de coger algún tablón grande, una madera, un bote, una puerta, un palo. Pero era tarde. Tras el impacto, el barco gimió en un estertor de muerte. Y justo cuando se disponía a saltar, un gigantesco tronco lo golpeo en la cabeza.
En el ultimo segundo antes de que la oscuridad lo capturara, pensó en los grises ojos de Shaeira. había fracasado. Y esta vez finalmente, no cumpliría su promesa de volver al puerto seguro en el que ella lo esperaba. Perdió la consciencia con la certeza de que el y su familia de alta mar tendrían un descanso eterno en el fondo del océano Aricio junto al Leyenda de Korain. Un destino mejor que el que le esperaba a Relvana.
La Nave insignia del Clan Korain  se hundió lentamente, entre crujidos y llamas. El sueño de toda la vida de Shaeira y Jehrmien naufragaba en un triste réquiem que el mar jamás olvidaría.