sábado, 25 de marzo de 2017

De Aenyd. La pesadilla de Aenyd.



Cierro los ojos y no puedo evitar ver todo aquello que presencié.
ha pasado poco tiempo, pero sé que lo recordaré por siempre.
Quizá el escribirlo me permita dejarlo atrás.
Los hechos fueron de la siguiente forma:
Tras mi casi fallida misión en Altara,
me encontraba ansiosa de regresar a descansar un tiempo
en mi residencia en Caemlyn.
Debido a que mis anteriores misiones habían supuesto
un considerable desgaste de energía,
busqué la tranquilidad de un camino alejado de las vías principales.
En un comienzo, aunque más tardado, esto resultó, y
poco a poco fui cubriendo distancia, encontrándome
de vez en vez con pueblos pequeños
y olvidados, donde conseguía aprovisionarme.
No obstante, al llegar a un pequeño paso olvidado entre las montañas,
que conocía gracias a informes de uno de los exploradores a mi mando,
divisé lo que parecía un pueblo con relativa
actividad, al menos por sus dimensiones,
que eran mayores a las usuales en los otros pueblos
que había encontrado en mi camino.
Un tanto cansada, me encaminé hacia el lugar y,
con sorpresa me vi abordada por el alcalde del pueblo,
que con ademanes bruscos
y no sin poca agresividad,
me convino a permanecer allí
no más de lo estrictamente necesario y,
largarme del lugar antes del crepúsculo.
No es que no lo tomara en serio, pero
mi naturaleza despreocupada ante las normas que considere
absurdas me hizo quitarle importancia sus palabras y,
tras algunos minutos comprando lo necesario, me
decidí a descansar un momento.
Me fue muy difícil conseguir un lugar donde hacerlo,
ya que nadie quería alquilarme una habitación.
Finalmente, en una granja, tras ofrecer un poco de oro,
si, (la naturaleza de las personas nunca cambia)
Conseguí tras múltiples
y reiteradas objeciones, y las más
recurrentes referencias  a que tan solo podría permanecer ahí hasta
poco después de entrada la tarde.
Tras tomar una ducha,
me propuse descansar un rato, para dejar el poblado
antes de la noche.
No era que me importara que me lo hubieran pedido,
pero la gente me producía incomodidad.
Al cruzarme con ellos me
daba cuenta que sus miradas hacia mí
estaban cargadas de cierta tristeza,
envidia, algo de resentimiento.
Además los rostros de los pueblerinos
parecían cargados de un pesar que no se puede expresar
con palabras, como si estuvieran inmersos en una monotonía
que quitaba la parte dulce de la vida.
Con la idea de dormir apenas un par de horas, me encontré despertando
en la oscuridad, con unos fuertes golpes
llamando a mi puerta.
Con algo de impaciencia, me dispuse a abrir,
y fue entonces cuando supe que algo no estaba bien.
solo mi rápida reacción y agilidad me salvaron.
EN el umbral se encontraba el granjero, sosteniendo en
sus manos la cabeza de un niño.
Me di cuenta que era aquello con lo que había estado golpeando
mi puerta, e intentó abalanzarse sobre mí.
Tras esquivar su posterior ataque,
hice un rápido lanzamiento de una de mis dagas, y el hombre se desplomó, muerto.
Pero en el umbral ya aparecía el resto de la familia,
con los rostros contraídos por un
rictus que nunca en mi vida había visto en una persona.
Parecían carentes de rasocinio, la mirada desenfocada,
y los cuerpos llenos de heridas con sangre goteante.
He de admitir que la grotesca escena me sacudió, y no
me sentí capaz de enfrentarlo.
Tras tomar lo poco que pude, salté por la ventana y
logré ponerme en pie rápidamente.
El pueblo estaba lleno de gritos.
Comencé a correr, en busca de algo,
alguien que estuviera
indemne de esa locura compartida,
Alguna persona aún cuerda.
Pero todo estaba mal.
Los lugareños peleaban entre sí,
sin orden ni concierto, se arañaban,
mordían, y golpeaban
a sus semejantes al tiempo que escupían espuma sanguinolenta
de sus bocas.
Algunos ni me veían siquiera,
ocupados en dar muerte a los otros pobladores.
Pero no todos, y me vi obligada a utilizar
cada parte de mi destreza para
sobrevivir porque,
aunque sin ninguna directriz real,
la ingente cantidad de lugareños que se echaban sobre mí
sería fatal.
Sabía que no podía continuar así, así que antes
de llegar a mis últimas energías, opté por arrojarme al agua e ir
corriente abajo.
Trastabillando, logré llegar al camino en la montaña,
y pude al fin evaluar mis daños.
Había sufrido múltiples heridas,
aunque, gracias a mi increíble destreza, ninguna
de consideración.
Pero lo que más me perturbaba eran las imágenes
constantes de enconados ataques sangrientos entre
gente que parecía simple y sencillamente
tranquila.
¿Qué ocurriría?
Guardo estas notas para presentar este
informe entre los otros mandos
de la Compañía.
Definitivamente algo ocurre aquí.


De Ahelain. Una arriesgada misión.









Hace varios días que Ahelain no tiene noticias sobre el paradero de Hezsio, y eso la preocupa sobre manera; teme por la suerte te su amigo y compañero, pero  sobre todo teme por el resultado de la misión que le había asignado. Sentada en su tienda, la Comandante medita sobre a quién podría encomendarle la difícil tarea de hallar al hombre, y resolver este maldito asunto de una buena vez. Al fin después de tanto pensar, de pronto le surge una idea... minutos después un joven recluta hace aparición en la tienda portando una serie de documentos.







Participantes: Ahelain, Un joven recluta, Nyd (punto de vista neutro)







La tienda de la comandancia

Luego de dejar atrás la calle  principal del amplio campamento,  entras en la

que, sin duda,  es la segunda tienda más grande del lugar.  Pertenece a  la

Comandante de la Compañía  de la Mano Roja,  sitio donde descansa después  de

Regresar  de alguna difícil  campaña o ejercicio militar.  La decoración  es

recargada,  y convierte una simple  tienda en un lugar opulento.  Aunque los

artículos  son eminentemente militares,  mapas,  planos tácticos,  cascos y

espadas,  tapices con representaciones de antiguas batallas,  se percibe un

fresco y elegante aire femenino. Elegancia que se ve destacada por un macizo

escritorio de  roble tallado  donde reposan varias  pequeñas estatuillas  de

manufactura Amayar,  junto a preciosas joyas elaboradas  por los  expertos

artesanos orfebres  del distante reino de Kandor.  También se observan en un

rincón,  un par de sillas y una pequeña mesa donde de algunos braserillos de

cobre emanan deliciosas fragancias que disipan el denso aroma de las monturas

y  carretas del exterior,  además de un  perchero de cuyos brazos  arqueados

penden varios vestidos.







-Aquí está lo que pedisteis, mi lady comandante - exclama el joven tras dirigir a la mujer una exagerada reverencia.



Ahelain toma los documentos de manos del muchacho, y echa una rápida ojeada a los nombres que aparecen escritos allí. De pronto Uno de ellos llama particularmente su atención.



Ahelain susurra para si: '¿Nyd Sommerville? vaya... ¡pero si es la hermanita de Aenyd!'



El recluta mientras tanto, se mantiene  en posición de firme a la espera de nuevas órdenes



Ahelain deja los documentos sobre la mesa, ya ha tomado una decisión. Luego se vuelve hacia el chico y dice:



Ahelain dice 'busca a Nyd Sommerville, y dile que  deseo hablar con ella, que venga a mi tienda cuanto antes.'



Un joven recluta dice 'sí, mi lady comandante. ¿Necesitáis alguna otra cosa más?'.'



Ahelain niega con un cabeceo.



Ahelain dice 'no, puedes retirarte.'



El joven recluta asiente, saluda a Ahelain con una inclinación de cabeza, y corre raudo a cumplir con su encargo.





Momentos después vuelven a llamar a la entrada de la tienda.





Ahelain grita '¡adelante!'



Los faldones de la tienda se abren, dando paso a una esbelta rubia de ojos azules, qué, al ver a ahelain, se cuadra en un saludo militar.



Ahelain estudia a la mujer de arriba abajo sin disimulo.



Nyd trata de no encogerse ante el escrutinio de la mujer.



Nyd dice saludos, mi comandante.'



Ahelain dice 'saludos, querida, ven, toma asiento.



Ahelain señala a Nyd una silla vacía a su lado.



Nyd la coge, y toma asiento al lado de la comandante, mientras que se pregunta cada vez más intrigada para qué la habrá hecho llamar.



Al ver la ansiedad que refleja el rostro de Nyd, Ahelain decide hablar sin rodeos. Suelta el aire y dice:



Ahelain dice 'hace días que el sargento Hezsio se encuentra desaparecido, y los últimos informes que me llegaron dicen que su rastro se pierde por aquí.'



Ahelain toma uno de los mapas que hay plegados sobre la mesa, lo desenrolla y señala a Nyd un punto situado entre Illian y Tear.



Nyd mira con atención el punto señalado en el mapa por la comandante, mientras que se pregunta qué tiene que ver ella en todo esto.



Ahelain dice 'Hezsio se hallaba trabajando en un asunto de mucha importancia para la compañía.'



Nyd pregunta ya sin poder contenerse: '¿y necesitáis que alguien vaya en su busca?'



Ahelain sonríe ante el comentario de Nyd.



Ahelain dice 'así es. ¿Tú crees que podrías hacerlo?'



Nyd asiente con firme determinación.



Ahelain se muestra complacida, piensa que Aenyd se sentiría orgullosa de la valentía de la que hace gala su pequeña hermana.



Nyd dice '¿y cuando tendría que partir?



Ahelain dice 'partirás mañana mismo, pero ahora debo enseñarte algo'.



Ahelain abre un cajón de su escritorio, y extrae una pequeña libreta que luego le tiende a Nyd.



Nyd toma la libreta de las manos de la comandante con sumo cuidado.



Ahelain dice 'ábrela, ahí está todo lo que necesitas saber.'



Nyd la abre y comienza a echarle un ojo.



Ahelain dice 'quiero que lleves a alguien contigo.'



Nyd dice sintiéndose segura de si misma: 'no será necesario, yo podré con esto.'



Ahelain adopta una expresión seria.



Ahelain dice 'no se trata de alardear, soldado. Esto no es un juego de niños.



Nyd asiente y baja la mirada.



Nyd dice 'se hará como ordenéis.'



Ahelain dice 'bien, eso es todo, ya puedes retirarte.'



Nyd asiente y se encamina hacia la salida.



Ahelain dice pero antes...'



Ahelain entrega a Nyd una bolsa con varios marcos de plata, y luego da algunas recomendaciones



Nyd asiente obedientemente, y tras cuadrarse en un saludo formal  de despedida, se retira, dejando a la comandante inmersa en sus propios pensamientos.



Ahelain ve marcharse a  la muchacha, y se pregunta si ella será la persona correcta para encomendarle esta difícil misión, si sabrá estar a la altura de las circunstancias.



Ahelain dice en voz alta: 'bueno, como dice mi general... dovie'andi se tovya sagain (es ora de que rueden los dados.'

De Yeyrhiana. Orígenes.







Mi nombre es Yeyrhiana, nací en una aldea en la península de Mayene, pequeña pero rica ciudad estado en  las costas del mar de las tormentas. Vivo con mi nana Shaeyda, ella es como una madre para mí. Nana era una especie de doncella de mi verdadera madre, a la cual nunca conocí. Qé dichoso deben sentirse los que tienen a sus padres con ellos ¿verdad? Como dije, yo no conocía los míos. Mi padre murió en un accidente antes de que yo naciera, y en cuanto a mi madre, nana dice que no lo pudo soportar, aunque, siento que hay cosas que ella evita decirme cuando pregunto sobre mis padres, no sé por qué… Pero basta ya de hablar de eso.



Al cumplir 4 años nos mudamos a la ciudad propiamente dicha, a una hermosa casa cerca del puerto, regalo de tía Enadia. Tía Enadia es una mujer que viaja mucho; viste como campesina, y lleva su cabello  trenzado, así como las mujeres de Dos Ríos. Dice que le encanta esa comarca, y que estuvo muchos años viviendo allí; dice también que fue amiga de mis padres, y de nana Shaeyda. Me sorprendió mucho cuando me dijo también que mi padre era oriundo de Dos Ríos, pero después no me dijo más. Bueno, eso con respecto al tema mis padres, claro, ¡no sé por qué esas 2 siempre me sueltan todo a cuenta gotas! ¡No lo soporto! Oh, ya volví a hablar de lo mismo.



Decía que al cumplir 4 años, nos mudamos a la ciudad; allí conocí a la que pasaría a ser mi mejor amiga, hasta el día de hoy, o bueno, hasta que se la llevaron unas Aes Sedai…



Recuerdo ese día como si fuera ayer: paseábamos por la playa con un grupo de amigos, cuando de pronto uno de los chicos dice que unas Aes Sedai visitaron la casa de mi amiga, y que en breve partiría hacia la torre. No supe que decir… ¡pero si el día anterior yo había estado con ella!





De pronto el relato se interrumpe, llama nana Shaeyda desde la cocina.





-¡Yeyrhiana! ¡Ven acá! Llegó carta de tía Enadia, dice que en unos días vendrá a visitarnos!



Oh, vendrá tía Enadia, ¡que bien! No puedo esperar, tengo que ir a ver que cuenta la tía en su carta… -ya voy, ¡nana!

martes, 7 de febrero de 2017

De Erisai. Hacia Tar Valon.




Hace tres días que partimos de Shol Arbela. A pesar de la alegría que muy en el fondo siento por la nueva vida que me espera allá en la Torre Blanca, aunque hayan de pasar años hasta que me convierta en una Hermana de pleno derecho, no puedo desprenderme de la inmensa tristeza que me provoca estar separada de mis padres y, sobre todo, de Ilstar. Nunca hubiese dicho que me resultaría tan penoso alejarme de ellos, nunca había imaginado que me abordara una nostalgia tan profunda, una melancolía tan devastadora. Y supongo que todas estas emociones se deben casi exclusivamente a la despedida de mi hermano. Desde que entró al servicio de los mensajeros de Arafel, hemos pasado largas temporadas separados debido a sus viajes, pero siempre sabía que, transcurridas varias jornadas, volvería a verlo, dispondríamos de horas para estar juntos y ponernos al día. Ahora, si bien él me juró encontrarme a su vuelta de Medo, y la Luz sabe que no dudo de su palabra, siento como si nuestra vida hubiera quedado interrumpida, temo llegar a Tar Valon  y no poder volver a abrazarlo durante muchísimo tiempo. Y la sola idea me rompe el alma.

La noche antes de mi partida, madre preparó una de mis comidas favoritas en la casa, y padre acudió desde la fortificación para poder cenar con nosotras. Parloteaban dándome consejos, explicándome anécdotas, sugiriéndome esto y lo otro, advirtiéndome sobre el trato que en todo momento debía dispensar a la amable Aleina Sedai. Yo intentaba prestar atención y sonreír, pero no podía dejar de mirar el sitio vacío de Ilstar a mi lado, y los pinchazos de dolor que notaba en el pecho no me dejaban corresponder al bullicio de mis padres. Durante los postres, madre me hizo entrega de su costurero con incrustaciones de nácar y padre… padre me regaló un sencillo pero hermoso laúd. Solo en esos momentos conseguí distraer mi tristeza. ¡Un laúd! Pensaba que les había pasado por alto mi afición a la música, pero por lo visto no era así. Incluso, aunque no lo explicitaron, me dieron a entender que estaban al corriente de mis escapadas a la posada para presenciar las actuaciones de los juglares.

Al amanecer tuve otra sorpresa. Antes de que la comitiva de Aleina Sedai llegara a los establos de palacio, yo ya esperaba, nerviosa, su llegada. Cuál no sería mi asombro al ver aparecer a mi querido Ebien con su yegua, la bonita rojiza que me prestaba para mis frecuentes paseos a la pradera. Insistió en que me la llevara, que él sabía que a las novicias se les permitía viajar con sus monturas, aunque luego se pasasen años sin poder salir de la Torre. No podía creérmelo. Ignoro cómo sabía él ese detalle, pero resultó bien cierto pues, Aleina Sedai no solo no puso ninguna objeción, sino que cuando llegó a las cuadras le pareció natural que viajara en mi propia cabalgadura. Me pregunto qué habría pasado de no tenerla. Ah, también me entristeció despedirme de Ebien, después de Ilstar, es el único muchacho con el que he conseguido sentirme a gusto más allá de los juegos lejanos de la infancia.

Tres largas jornadas viajando junto a la Hermana, rodeadas por los guardias de una caravana de mercaderes que se dirigen al sur. He de reconocer que es apasionante todo lo que me explica y, por supuesto, todo lo que me enseña. He aprendido a hacer unas pequeñas bolas de luz que se quedan flotando ante mí e iluminan como lámparas de aceite. Es verdad que cuando me distraigo hacen cosas raras, se disuelven, empiezan a girar alrededor de mi cabeza o estallan como una tenue flor nocturna. Aleina Sedai ha empezado su instrucción conmigo, durante horas me habla de lo que es el Saidar, de la Torre y la vida en ella, de los Ajah. Me hace abrazar y soltar la Fuente una y otra vez, mientras ella recrea con su voz la ya un tanto fastidiosa imagen de la flor abriendo sus pétalos. Es agotador cabalgar, escuchar, asimilar todo lo que me cuenta para poder repetirlo cuando lo pregunta en cualquier momento del día.

También la observo encauzar a ella, es fascinante. Es como observar un difícil entramado de los que mi madre se empeñaba en hacerme bordar en toallas y sábanas. Quizás por eso, aunque me parezca asombroso y complicado, no me resulta del todo ajeno: son hilos que se entrelazan y se separan, se unen y se distancian para confeccionar un tejido que termina siendo una prenda con una utilidad específica. Creo que a fuerza de observar cómo lo hacen las demás, me sería bastante fácil aprender. Es más. .anoche Aleina Sedai curó el brazo de un mozo que cayó del caballo. Se rompió el hueso por dos sitios y la Hermana me llamó a su lado para que la ayudase con el herido. Yo no sé si ella imagina que me fijo en lo que hace, si siquiera sospecha que viéndola encauzar puedo llegar a aprender algo. El caso es que lo que hizo para curar ese brazo se ha quedado plasmado en mi mente como uno de esos dibujos del álbum de patrones para bordar que mi madre guarda como un tesoro.

Estoy muy cansada. He ayudado a montar el campamento para pasar la noche en las cercanías de un bosque. Todavía es media tarde, pero no sé por qué hoy nos hemos detenido tan pronto. Tengo que cepillar a Airosa, darle de comer como así al caballo de Aleina Sedai, tengo que lavar algunas prendas y luego acudir a la clase de hoy. Así que dejo de escribir, sino me caerá un castigo, que por lo visto, por muy amables que sean, las Hermanas saben muchísimo de cómo castigar a una holgazana.


De Farid y Terx. Ascenso de Terx.


Una sala de espera

Llegas hasta una  sala profusamente decorada.  El arco, en esta parte,  esta

salpicado de azores esculpidos en la dura piedra.  El suelo, pavimentado con

marmol blanco de gran calidad,  lleva hasta tres  puertas distintas,  una en

cada pared de la habitacion. De las paredes, de color amarillo suave, penden

varios  tapices con escenas de batallas de otro tiempo,  las cuales han sido

ya  probablemente olvidadas.  Una gran  lampara de  cristal proporciona  una

agradable iluminacion a toda la estancia.  A ambos lados del arco de entrada

hay dos grandes bancos de roble,  donde pueden esperar las visitas del Señor

y los Consejeros.



Terx esta aqui.



Farid dice '¡ah! ¡estás aquí!'



Terx mira a Farid.



Farid dice '¡Muy bien! Me gusta la puntualidad.'



Terx sonríe orgulloso.



Farid abre la puerta de su despacho.



Farid dice '¡Ven! Sígueme, adelante'



Farid abre la puerta de su despacho y entra a la estancia.



Despacho del Señor de Guardianes

Entras en una espaciosa sala que desprende un olor fresco y agradable pero no

sabrias la procedencia  de ese aroma.  Los muebles son de una linea  sobria y

elegante.  Una gran mesa de madera oscura con  adornos dorados y la figura de

un delfin labrado en fino cristal  reposando sobre un pedestal de plata ocupa

gran parte del espacio que queda libre. No alcanzas a ver el suelo ya que una

alfombra de  procedencia illiana lo  cubre por completo.   Los ojos se te van

hacia la pared donde un gran tapiz  hace homenaje a algunos de los Señores de

Guardianes que por un hecho u otro han sido historia. Al lado de cada retrato

hay una pequeña lectura,  pero desde aquí no logras distinguir  lo que ahi se

explica.  Mirando el resto de la sala puedes ver la replica  de lo que debio

ser una espada legendaria.

Te encuentras en los dominios del Señor de los Guardianes.



Terx entra al despacho y observa atentamente.



Farid dice 'Cierra la puerta'



Farid se quita la capa y la deja sobre una silla. Después afloja la evilla de la espada y la deja junto a la capa.



Terx cierra la puerta del despacho y se queda en pie esperando.



Farid señala un sillon frente al escritorio.



Farid dice '¡Toma asiento!'



Farid camina hasta la silla del señor en su escritorio.



Terx se sienta frente a Farid.



Farid pregunta '¿Y bien? ¿cómo te ha ido? ¿Qué te ha parecido la biblioteca?



Terx dice 'No lo sé, señor'



Farid sonrie visiblemente.



Terx dice 'La biblioteca interesante... cuanto menos'



Terx dice 'como sabéis os pedí permiso para salir de la Torre'



Farid sigue sonriendo con cierta picardia.



Terx dice 'aquella nota manuscrita que encontre'



Farid pregunta '¿Si que pasa con la nota extraña que encontraste?'



Terx dice 'Es la que me ha servido para seguir el hilo'



Farid dice '¡Bien! Lo hiciste tal y cómo te lo pedí, supongo'



Terx dice 'sí'



Farid estira la mano.



Farid dice '¡Dámelo! A ver cómo te ha ido'



Terx busca en su bolsa.



Terx extrae unos papeles atados con un cordón de cuero.



Terx se los entrega en la mano a Farid.



Farid desata el cordon de cuero y revisa los papeles, la sonrisa no se le desdibuja de la cara.



Farid dice 'Parece que todo ha ido muy bien.'



Farid dice 'Aparte del problema con el gatito...'



Farid se rie unos segundos.



Terx se frota las manos.



Terx baja los brazos para tener las manos quietas.



Farid dice 'has realizado un buen trabajo'



Terx dice 'Gracias, señor'



Farid dice 'Es el momento de decirtelo, supongo'



Farid dice 'Todo ha sido un ardid. Un montaje vamos.'



Terx levanta una ceja.



Farid dice 'Es parte de tu entrenamiento, es algo que se utiliza para evaluaros'



Terx dice 'Un mon... un montaje?'



Terx se siente ridículo.



Farid dice 'No lo tomes como un engaño, es una parte necesaria de tu entrenamiento.

Y tengo que decirte que has sido muy bueno en la tarea'



Terx suelta el aire lentamente para no levantarse de golpe.



Farid revisa los apuntes realizados por Terx.



Farid dice 'ahora'



Farid pregunta '¿que has aprendido?'



Terx se queda en silencio.



Terx dice 'Que no todo es lo que parece'



Terx dice 'empezando por el inicio'



Terx dice 'Que hay ocasiones en las que hay que guardar la espada y pasar desapercibido'



Farid hace gestos para que continue.



Terx dice 'Y muchas más cosas... que habré de descubrir'



Farid dice 'Primero de todo, lo que has hecho no ha sido inutil, para nada'



Farid dice 'has seguido una pista y cuando se empezaba a difuminar has conseguido la manera de seguirla hasta finalizar la tarea'



Terx asiente.



Terx sigue pensando en el hecho de que esto era todo mentira.



Farid dice 'has recuperado un objeto, en el futuro puede que sea una necesidad real para la torre'



Farid pregunta '¿Te das cuenta?'



Farid observa cierta decepción en la cara de Terx.



Farid dice 'Terx Gowin, no ha sido una tarea inutil. ¡Sácatelo de la cabeza!'



Farid imprime seriedad a sus palabras.



Farid mira a los ojos a Terx.



Terx desvia levemente la mirada.



El silencio invade un minuto la estancia mientras Terx vuelve la mirada al Señor.



Terx dice 'No soy gran conocedor de estos objetos'



Farid dice '¡Ni yo lo soy! Pero ahora sabes que si eres capaz de encontrarlos'



Terx dice 'Si puedo ayudar en algo en la Torre, habrá valido la pena'



Farid dice '¡Por supuesto que has ayudado!'



Farid hace un gesto afirmativamente.



Terx parece relajarse y una leve sonrisa empieza a dibujarse en sus labios.



Farid dice 'Estás preparado Terx Gowin para el siguiente paso en tú camino'



Farid se pone en pie.



Terx pregunta extrañado '¿Señor?'



Farid dice '¡Levantate!'



Terx se levanta raudo.



Farid se pone frente a Terx.



Farid ha ascendido a Terx a Aprendiz.



Farid dice '¡¡Enhorabuena Aprendiz!!'



Terx dice 'Gracias, señor'



Terx dice 'trabajaré para no defraudaros'



Farid dice '¡Sé que lo harás!'



Farid dice 'Debes mudarte a las dependencias de los aprendices antes de esta noche.'



Farid dice 'Hazlo cuanto antes y después sigue con tús obligaciones'



Terx asiente y gira hacia la puerta.



Terx sale silenciosamente del despacho y cierra tras de si.



Farid vuelve a su escritorio y se centra en los papeles que siguen acumulandose.



Farid susurra 'necesito una copa de vino...'



Farid se concentra en su vinculo. ¿Qué estará pasando ahora? Los papeles tendrán que esperar. Rapidamente coge la capa y la espada y sale raudo del despacho...

lunes, 6 de febrero de 2017

De Ilstar y Erisai. Tristeza.


Entrada al Palacio del Rey Paitar Nachiman

El rey de Arafel ha vivido siempre entre las murallas de Shol Arbela por eso
dicen las leyendas que la ciudad nunca sera tomada por las hordas del Oscuro.
El palacio de estilo clasico no desentona con el paisaje y es engullido por
los restantes edificios colindantes, solo su planta aparentemente mas amplia
parece salirse de la norma.

Varios soldados de Arafel vigilan la entrada.

Erisai sale apresurada de una de las puertas laterales del gran vestibulo del palacio, parece alterada, en sus mejillas hay un sonrojo de ansiedad.

Ilstar cruza el vestíbulo en dirección a los establos de palacio.

Erisai distingue a su hermano y corre hacia el, esquivando sirvientas que la miran con reprobacion.

Ilstar se fija en su hermana y la saluda desde la distancia.

Erisai susurra 'Ilstar!'

Ilstar se para y espera a Erisai.

Erisai apura los ultimos pasos hasta situarse frente a Ilstar

Ilstar dice 'Paz hermana'

Erisai dice 'paz, Ilstar. llegas o te vas?'

Ilstar da un golpe a su zurrón que parece lleno.

Ilstar dice 'Ahora mismo partía hacia Medo'

Erisai hace una mueca de fastidio.

Erisai dice 'podemos hablar un momento? por favor'

Ilstar mira de reojo los establos y suspira.

Ilstar dice 'sí, claro'

Erisai dice 'gracias, es importante'

Ilstar y Erisai hacen un aparte en un rincón del vestíbulo.

Ilstar susurra 'Dime'

Erisai coge la mano de su hermano y le mira a los ojos, y no puede evitar un sobresalto.

Erisai susurra 'Ils, tus ojos... tienen más dorado que el otro dia...'

Ilstar con las prisas ha olvidado evitar la mirada de Erisai.

Erisai susurra 'seguro que estas bien? esto no puede ser normal... tendria que verte una Aes Sedai'

Ilstar susurra 'Sí, bueno, Lyra sigue sin saber qué ocurre, pero no me siento más... debilitado ni nada por el estilo'

Erisai descarta el tema con un ademan, las palabras se le agolpan y quiere ser rapida por no entretener a su hermano.

Erisai susurra 'Aleina Sedai me ha dicho que nos vamos en tres dias, tres dias, Ilstar... a la Torre blanca '

Ilstar se remueve en el lugar.

Ilstar dice 'En tres días...'

Ilstar baja el tono de voz.

Ilstar susurra 'No sé si... no sé si llegaré en tres días de Shienar, Risi'

Erisai susurra 'oh, pero has pensado de verdad en ello? vas a venir conmigo?'

Erisai mira esperanzada a Ilstar.

Erisai susurra 'no pasa nada si no puedes viajar con nosotras, podrias seguirme en cuanto llegues y le digas a padre que...'

Ilstar susurra 'Te di mi palabra, que si todo iba bien iría contigo'

Erisai susurra 'y todo va bien, no es asi? no puedes encauzar el Saidin, que seria lo peor'

Ilstar guarda silencio.

Erisai susurra 'Ils?'

Ilstar susurra 'Todo va bien, Erisai'

Erisai susurra 'entonces? por que no hay ni una gota de entusiasmo en tus palabras? ni en tu mirada...'

Ilstar susurra 'risi'

Erisai abate los hombros mirando alrededor para cerciorarse de que nadie se fija en ellos.

Erisai susurra 'dime...'

Ilstar susurra 'Te juro por la luz que iría contigo... Pero creo que no vaa poder ser'

Erisai se retuerce las manos y mira a su hermano con tristeza.

Erisai susurra 'no quieres venir conmigo, lo noto'

Ilstar mira con fiereza a Erisai.

Erisai da un paso atras.

Ilstar susurra 'No... no vuelvas a poner en duda mi palabra, erisai. Cuándo... cuándo te he fallado?'

Ilstar aprieta los puños.

Erisai se da la vuelta por unos instantes, luchando contra las ganas de llorar, no entiende que le pasa a Ilstar.

Ilstar hace un esfuerzo por relajar sus manos y apoya una en el hombro de Erisai.

Erisai se gira lentamente.

Erisai susurra 'lo siento, tus motivos tendras'

Ilstar susurra 'risi, lo siento, no pretendía asustarte'

Erisai susurra 'pues lo has hecho, nunca me habias mirado de ese modo'

Erisai se muerde los labios intentando controlar su tristeza.

Ilstar susurra 'Me ha dolido que no me creas, que no confíes en mí'

Ilstar tiene la mirada baja.

Erisai acaricia con un dedo la mejilla de su hermano.

Erisai susurra 'no es que no confie en ti, Ilstar, es que has cambiado y no se por que'

Ilstar susurra 'No sé si debo... no sé si es conveniente para ti que sepas más, Risi'

Erisai dice 'mas.. de que?'

Ilstar susurra 'De mi... de mis motivos'

Erisai mira a Ilstar con un interrogante desolado en el fondo de sus ojos.

Erisai dice 'quieres contarmelos? quiero saber que es lo que te esta alejando de mi'

Ilstar susurra 'No sé si de verdad quieres saberlos. Puede ser... peligroso'

Erisai levanta las palmas desnudas.
Erisai dice 'peligroso... tu.. para mi?'

Ilstar levanta la cabeza y mira solemne a Erisai.

Ilstar asiente despacio.

Ilstar susurra 'Haremos una cosa'

Erisai escucha sin dejar de mirar a su hermano.

Ilstar susurra 'Voy a ir a Medo y a volver lo más rápido posible. Si cuando vuelva todavía estás aquí'

Ilstar se queda callado unos instantes.

Ilstar susurra 'TE lo mostraré'

Erisai dice 'y por que no ahora? si no me encuentras me ire con el alma en vilo, no puedes hacerme esto'

Ilstar susurra 'Si llego y no estás, te juro que te buscaré'

Erisai susurra 'como quieras...'

Erisai se da la vuelta de nuevo y sus hombros se estremecen presa de un extraño presentimiento.

Ilstar toma la mano de Erisai otra vez.

Ilstar susurra 'Confía en mí, Risi'

Erisai sigue sin darse la vuelta, no quiere que Ilstar la vea llorar, aunque bien sabe que el se da cuenta.

Ilstar besa la parte posterior de la cabeza de su hermana.

Ilstar susurra 'Confía en mí, por la luz'

Erisai asiente sin palabras, incapaz de hablar

Ilstar susurra 'Me das un abrazo, por favor?'

Ilstar muestra la mejor sonrisa que es capaz de adoptar.

Erisai intuye la sonrisa de su hermano, se gira y lo abraza, no puede resistirse a su ruego y a esa sonrisa.

Ilstar estrecha fuerte a Erisai.

Erisai susurra 'cabeza de chorlito... ve volando a Medo'

Ilstar susurra 'Vuestros deseos son órdenes'

Erisai sonrie sin poder evitarlo, planta un sonoro beso en la mejilla de Ilstar y se va corriendo.

martes, 31 de enero de 2017

De Ilstar y Ayein. Despejando dudas, sembrando dudas


Los Bosques de Arafel
Pese a estar situado en una zona tan conflictiva como son estas tierras
el bosque presenta un inmejorable aspecto con sus tupidos ramajes que
alcanzan increibles alturas. El Erinin baña estos bosques.

     Junto a la orilla del rio hay una roca plana.

Ilstar se toca la nuca... empapada de sudor.

Ayein aparece de ninguna parte junto a Ilstar en la roca.

Ayein susurra 'aqui estoy'

Ilstar se aparta de la roca de un salto.

Ayein susurra 'ven aqi, tenemos que hablar, y no puedo quedarme mucho rato, Ilstar'

Ilstar dice 'cómo has llegado hasta aquí de esa manera...? Eres una Aes Sedai?'

Ayein sonrie casi con amargura.

Ilstar dice 'sois... yo... vos... lo siento'

Ayein susurra 'no, no soy una Aes Sedai, soy una hermana de los lobos, como tu'

Ilstar dice 'Una hermana...'

Ilstar no puede evitar acordarse de Erisai.

Ayein susurra 'si me haces el favor de venir y sentarte intentare explicartelo'

Ilstar se acerca poco a poco a Ayein y acaba sentándose, tenso, pero se sienta.

Ayein asiente, sonriendole.

Ayein susurra 'estas dispuesto a escuchar y aceptar?'

Ilstar susurra 'Te escucharé'

Ayein hace un gesto con la cabeza.

Ayein susurra 'al inicio de la humanidad los lobos y los hombres corrian juntos, no se mezclaban, porque eran diferentes, pero compartian el mismo sentimiento de repulsion hacia lo maligno y de gozo por la vida'

Ilstar atiende a las palabras de Ayein.

Ayein susurra 'con el tiempo esa relacion se perdio, y apenas nadie la recuerda, solo se ha transmitido de generacion en generacion de lobos, solo ellos guardan esa memoria de lo que fue'

Ilstar se queda mirando a Nevada.

Ayein susurra 'se dice que cuando la Rueda peligra, cuando el tiempo esta por romperse, cuando sus giros llegan al final de una era, renace dicha relacion'

Nevada mira fijamente a Ilstar.

Ilstar vuelve a mirar a Ayein.

Ayein susurra 'y ahora el tiempo esta a punto de romperse, la Tercera Era esta llegando a su fin y la Ultima Batalla se aproxima. por eso el contacto entre algunos humanos y los lobos ha rebrotado '

Ilstar susurra 'Así que es cierto que la tercera era se está acabando...'

Ayein susurra 'lo es, el Oscuro esta tocando el mundo, Ilstar, y algunos de nosotros correremos con los lobos al Tarmon Gaidon en la Ultima Caceria'

Ilstar susurra 'Y qué tengo que ver yo en todo esto... sólo soy un mensajero arafelino...'

Ayein señala los ojos de Ilstar.

Ilstar susurra 'Estaré preparado para combatir en el tarmon gaidon si mi rey nos manda al norte'

Ayein susurra 'si, y yo era una sencilla habitante de Campo de Emond'

Ilstar susurra 'Campo de Emond...'

Ayein susurra 'en la region de Dos Rios'

Ilstar se queda pensando, intentando hacer memoria de los mapas que ha estudiado.

Ilstar susurra 'andor...?'

Ayein susurra 'apenas nadie alli es consciente que pertenecemos a Andor, pero eso importa poco ahora'

Ilstar asiente.

Ilstar susurra 'Perdón...'

Ayein susurra 'lo que importa, puedas o no admitir que lucharas con los lobos en la Ultima Batalla, es que aceptes tu naturaleza'

Ilstar susurra 'Pero... pero cómo voy a combatir con los lobos?'

Ayein susurra 'tus ojos todavia no son completamente amarillos, pero no puedes escapar de esta condicion'

Ilstar mira de reojo el río, donde descubrió el color de sus iris.

Ayein hace un gesto de espera con la mano.

Ilstar mueve la cabeza con pesar.

Ilstar susurra 'Supongo que lo sé...'

Ayein susurra 'pues si lo sabes, solo hay algo que puedes hacer, aceptarlo, de otro modo poco a poco el instinto se apoderara de ti'

Ilstar susurra 'el instinto...?'

Ilstar cada vez tiene más dudas y más temores.

Ayein susurra 'si, tu parte animal ira ganando terreno si se lo permites'

Ilstar susurra 'No... no  quiero que eso pase'

Ayein susurra 'si no luchas contra ello, iras perdiendo tu esencia humana hasta ponerte a cuatro patas y correr aullando a los bosques'

Ayein asiente con vigor.

Ayein susurra 'no pasara si tu no quieres'

Ilstar parece muy asustado con los augurios de Ayein.

Ilstar susurra 'Y qué tengo que hacer?'

Ayein pone una mano en la rodilla del muchacho con suavidad.

Ilstar se queda mirando la mano, es una mano suave, curtida pero suave.

Ayein susurra 'lo primero confiar en los lobos, ellos te enseñaran, confia en mi tambien '

Ilstar asiente lentamente.

Ilstar susurra 'El otro día... el otro día apareció aquí un lobo...'

Ayein susurra 'si, Rasgado. hace tiempo que viene siguiendote, fue el quien transmitio a traves de las manadas que necesitabas ayuda'

Ayein hace una pausa para permitirle al muchacho que vaya asimilandolo todo.

Ayein susurra 'Ilstar, has de agarrarte a algo aqui, algo a lo que te una una relacion muy profunda'

Ilstar susurra 'Una relación muy profunda...'

Ilstar vuelve a visualizar a Erisai en su cabeza.

Ayein susurra 'si, algo o alguien que te mantenga arraigado a  tu condicion humana'

Ilstar susurra 'Mi hermana...'

Ilstar mira a  Ayein.

Ayein susurra 'si, por ejemplo, tu hermana, eso esta bien'

Ilstar susurra 'Mi hermana... la hija de mis padres...'

Ilstar no sabe cómo explicarse.

Ayein susurra 'se lo que es una hermana, Ilstar, no te preocupes'

Ilstar parece enrojecer un poco.

Ayein susurra 'su proximidad y vuestro cariño te mantendran firme en tu esencia humana. jamas, pero jamas, has de olvidar eso, jamas has de olvidar quien eres y a quien quieres'

Ilstar susurra 'Pero ella... ella no sé si lo entenderá.... Y por otro lado...'

Ayein susurra 'si ella te quiere acabara entendiendolo, como te tocara entenderlo a ti'

Ilstar susurra 'Has hablado de instinto y de ser un lobo... Y si le hago daño... puedo ser peligroso para ella. Debería apartarme de su lado'

Ayein susurra 'si, has notado algo diferente? no se, tu vista mas aguda, tu olfato mas pronunciado, mas gusto por la carne cruda... aguarda, Ilstar, poco a poco'

Ilstar suspira.

Ilstar susurra 'Mi vista... mi olfato... mi oído... todo'

Ayein asiente de nuevo.

Ayein susurra 'eso forma parte del instinto, de tu naturaleza, y no es malo, al contrario, puede serte muy util, pero seria malo si permites que avance y crezca. en cuanto a tu temor por tu hermana... jamas le harias daño por mucho que perdieras la esencia humana, Ilstar, lo que si harias seria desgarrar el cuello de quien le hiciera daño a ella, comprendes?'

Ilstar asiente con un gesto de cabeza.

Ilstar susurra 'Mataría... mataría por ella'

Ilstar susurra 'Pero siempre lo habría hecho'

Ayein susurra 'pero matarias como un lobo, no como matan los hombres, te pondrias a cuatro patas y desgarrarias el cuello con tus dientes, y eso es lo que hay que evitar'

Ilstar intenta disimular el desasosiego que le produce imaginarlo.

Ayein susurra 'comprendo que estes desasosegado, es normal. veras que tambien podras llegar a oler las emociones de los demas'

Ilstar levanta una ceja.

Ilstar susurra 'Oler emociones?'

Ayein susurra 'si, las emociones huelen, Ilstar. yo huelo tu miedo, tu desazon, tu curiosidad, tu angustia'

Ilstar parece escéptico, pero está dispuesto a creer en la mujer.

Ayein sonrie al percibir el efluvio a escepticismo

Ayein susurra 'en cuanto a lo que ha ocurrido antes...'

Ilstar susurra 'El sueño...? Dime que ha sido un sueño...

Ayein susurra 'eso es muy complicado y confio en que Rasgado te enseñara lo necesario, pero dejame explicarte que has entrado al Sueño de Lobos'

Ilstar susurra 'Sueño de lobos...'

Ayein susurra 'conoces el tel'arand'rhiod?'

Ilstar se está embotando con tanta información y se queda callado.

Ayein susurra 'has oido hablar de el?'

Ilstar susurra 'He leído algo... creo'

Ayein susurra 'bien, pues el Sueño del Lobo es lo mismo, solo que enfocado en la realidad de los lobos '

Ilstar susurra 'Y de sus... hermanos...'

Ilstar sonríe irónico.

Ayein susurra 'y de momento solo voy a decirte algo, Ilstar, tu entras al sueño involuntariamente, mientras tu cuerpo  duerme en el mundo de bigilia... pero aun asi no estas fuera de peligro, y mientras no aprendas a moverte por el, en cuanto te des cuenta de que alli te hallas, obligate a  volver'

Ilstar intenta recordar.

Ilstar susurra 'Y cómo puedo salir de allí? Tengo la sensación... el recuerdo... de que no podía'

Ayein susurra 'solo se consciente de que estas alli, y eso es muy sencillo de averiguar, luego piensa en que estas durmiendo, piendsa en tu hermana, piensa muy fuerte en ella, y volveras a tu cuerpo '

Ilstar susurra 'Lo intentaré'

Ayein susurra 'si tienes dificultades llama a Rasgado, o llamame a mi. seguro que el acude, y yo.. hare lo que pueda '

Ilstar susurra 'que os llame?'

Ilstar pone cara de no entender.

Ayein susurra 'si, puedes transmitirle tu llamada, solo hazlo con tu mente, evocalo'

Ilstar mueve la cabeza afirmativamente.

Ilstar susurra 'De... de acuerdo'

Ayein susurra 'poco a poco esas imagenes se traduciranen palabras en tu mente y te parecera estar hablando con ellos, pero de momento, solo evocalas'

Ilstar susurra 'Bien...'

Ayein vuelve a rozar la rodilla de Ilstar.

Ayein susurra 'no es facil, Ilstar, pero lo conseguiras, lo se'

Ilstar se queda mirando las puntas de sus botas.

Ayein se levanta sobre la roca y mira el rio.

Ayein susurra 'recuerda, eres humano, pero tu naturaleza se tiñe de esencia de lobo, puedes seguir siendo tu, Ilstar, por siempre, aceptando lo que la vida te ha dado'

Ayein se gira hacia el muchacho.

Ilstar se queda en silencio.

Ayein le sonrie calidamente

Ayein susurra 'ahora tengo que irme'

Ilstar levanta el rostro y se incorpora.

Ayein baja de la roca.

Ilstar susurra 'gracias... gracias por explicarme...'

Ayein pone la mano en la del muchacho.

Ayein susurra 'solo llama si necesitas algo'

Ilstar asiente.

Ayein vuelve a sonreir a Ilstar y se aleja despacio hacia los arboles, seguida de cerca por Nevada

Ilstar se queda mirando la marcha de Ayein.